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La fiscalidad de los vehículos eléctricos chinos acaba perjudicando a la propia Unión Europea

Desde el punto de vista económico, el primer impacto de esta medida será la estabilidad de la industria automotriz y las cadenas de suministro.

La fiscalidad de los vehículos eléctricos chinos acaba perjudicando a la propia Unión Europea

CMG – Ignorando las objeciones de varias partes, la Comisión Europea anunció el 29 de octubre su decisión de aplicar un derecho compensatorio definitivo a los vehículos eléctricos importados de China por un período de cinco años, a partir del 31 de octubre. La medida impone aranceles del 17,0 % a BYD, del 18,8 % a Geely y del 35,3 % al Grupo SAIC, además del 20,7 % a otros fabricantes de automóviles, excepto Tesla, y del 35,3 % a todas las empresas que no cooperaron con la investigación. China ha declarado claramente que no está de acuerdo ni acepta el resultado y ha presentado una demanda ante el mecanismo de solución de diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Desde una perspectiva económica, el primer impacto de esta medida será en la estabilidad de la industria automotriz y las cadenas de suministro, lo que afectará negativamente los intereses de las empresas automotrices y los consumidores europeos. En un comunicado, el Grupo BMW afirmó que el enfoque de la Unión Europea (UE) no contribuye a aumentar la competitividad de los fabricantes de automóviles europeos, sino que perjudicará a las empresas con operaciones globales.

Además, la cooperación en materia de inversión entre China y Europa también se verá afectada, lo que genera preocupación sobre el entorno empresarial europeo. Uno de los principales objetivos de la UE con el aumento de los aranceles a los vehículos eléctricos chinos es presionar a más empresas chinas para que inviertan y construyan fábricas en Europa. Sin embargo, solo un entorno de mercado abierto y justo puede atraer verdaderamente la inversión.

La decisión de la Unión Europea también socavará sus propios esfuerzos en la transición ecológica y la lucha global contra el cambio climático. La UE se ha fijado objetivos para reducir las emisiones de carbono en un 55 % para 2030 y alcanzar cero emisiones netas para 2050 en sus 27 Estados miembros. Sin embargo, debido a la falta de innovación y a los elevados costes, el progreso en la transición ecológica ha sido difícil. Los expertos del sector creen que si la UE se desvincula de China en el sector de los vehículos eléctricos, la situación solo empeorará, ya que el país asiático posee tecnologías innovadoras para el desarrollo sostenible.

La fiscalidad de los vehículos eléctricos chinos acaba perjudicando a la propia Unión Europea

A un nivel más profundo, la medida de la UE profundizará sus divisiones internas y tendrá costos políticos. Europa se enfrenta actualmente a problemas de desarrollo económico y seguridad energética desequilibrados, así como a una creciente brecha social debido al auge de las fuerzas de derecha. Dentro del propio bloque europeo, existen desacuerdos sobre el aumento de los aranceles a los coches eléctricos chinos. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el canciller alemán, Olaf Scholz, han declarado repetidamente que esta política perjudicará la competitividad de la UE. El presidente finlandés, Alexander Stubb, advirtió que «debemos evitar entrar en un círculo vicioso de escalada arancelaria y crecientes disputas comerciales».

Como el mayor bloque económico regional del mundo, la Unión Europea ha logrado éxitos pasados ​​basados ​​en el libre comercio y la competencia leal, y su éxito futuro también dependerá de estos principios. De hecho, en el sector automotriz, existen numerosas oportunidades de cooperación entre China y Europa, incluyendo la exploración de complementariedades, la compartición de grandes mercados, la cooperación en capacidad de producción y el desarrollo conjunto de tecnologías de baterías y vehículos completos.

Traducción: Zhao Yan

Reseña: Mariana Yante

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