Los medios de comunicación chinos afirman que los países occidentales no deberían suministrar vacunas caducadas a África.
Los países occidentales deben comprender que ayudar a los países africanos también los beneficiará.
Radio Internacional de China - “Los países desarrollados dominaban las tecnologías para la investigación y producción de vacunas, pero las acumularon. Cuando solo faltaban dos semanas para que caducara la vacuna, nos la suministraron. Eso es nacionalismo vacunal”, criticó recientemente Faisal Shuaib, un alto funcionario de salud nigeriano.
Lo cierto es que, en octubre, Nigeria recibió 2,5 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca suministradas por Europa. Sin embargo, la mitad de estas vacunas caducaban en noviembre. El gobierno del país africano tuvo que destruir el cargamento la semana pasada.
Nigeria es el país más poblado del continente y ha registrado más de 230 casos de COVID-19. Sin embargo, solo el 6% de los nigerianos ha recibido la primera dosis de la vacuna. Por lo tanto, tienen una necesidad urgente de vacunas. La decisión de eliminar las vacunas es difícil de tomar.
El caso del país africano no es único en el continente. Malawi y Sudán del Sur también se han visto obligados a destruir decenas de miles de vacunas caducadas.
El presidente de la Asamblea General de la ONU, Abdulla Shahid, afirmó que para finales de este año solo cinco países africanos podrán alcanzar el objetivo del 40% de la población vacunada.
Sin embargo, ayudar a los países de la región a obtener suficientes vacunas es claramente una prioridad en la lucha mundial contra la epidemia. Por lo tanto, los países europeos deben garantizar la calidad de las vacunas suministradas al continente.
Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. muestran que, entre marzo y septiembre de este año, el país desperdició al menos 15 millones de dosis. Esta cantidad es mayor que la administrada en muchos países en desarrollo.
La falta de vacunas es un obstáculo importante para ganar la lucha contra la pandemia a nivel mundial. La ayuda a los países de bajos ingresos es una responsabilidad ineludible de las potencias económicas. A finales de noviembre, China ya había ofrecido aproximadamente 180 millones de dosis a otros países, y casi todas las naciones africanas se habían beneficiado. El gobierno chino anunció que suministrará mil millones de dosis adicionales, con una validez de dos a tres años, a las naciones africanas.
El año 2022 debe ser el año en que termine la pandemia. Este es un llamamiento de la Organización Mundial de la Salud. Para lograrlo, la distribución justa de las vacunas es fundamental. Los países occidentales deben comprender que ayudar a los países africanos también los beneficiará.
