Cauã Reymond interpreta a un motociclista del interior en "Reza a Lenda"
En esta producción brasileña, apodada "Mad Max del Sertão", lo arcaico y lo moderno se baten en duelo por el dominio; un sentido de justicia ligado a la creencia religiosa impulsa la trama y motiva a los personajes, en un escenario de sequía apocalíptica.
São Paulo (Reuters) En "Reza a Lenda", una producción brasileña apodada "Mad Max del Sertão", lo arcaico y lo moderno se disputan el poder. El sentido de justicia, ligado a la creencia religiosa, impulsa la trama y motiva a los personajes, en un escenario de sequía apocalíptica.
Dirigida por Homero Olivetto, quien también escribió la historia original, la película sigue a una pandilla de motociclistas que busca liberar a su gente.
Ara (Cauã Reymond) es el líder del grupo, a quien conocemos a través de los ojos de la joven Laura (Luisa Arraes), quien es rescatada de un accidente cercano.
Sin saber dónde está ni con quién trata, le quedan pocas opciones más que observar a esa gente. Y cuando la banda de motociclistas roba la imagen de un santo, propiedad del poderoso Tenório (Humberto Martins), despierta su ira, y jura recuperarla a toda costa.
Los personajes también oscilan entre lo cliché y lo novedoso. Tenório es el viejo, rico y poderoso coronel del sertão, que usa todo lo que tiene para oprimir y subyugar a los más pobres. Ara, por otro lado, está insatisfecho con esa vida cubierta por el polvo del sertão y la sangre de las disputas. La fe, entonces, es la mediadora de los conflictos, así como la protección y la esperanza de días mejores y más lluviosos.
Laura, por otro lado, es una chica de ciudad perdida en un mundo que claramente no es el suyo. Su presencia despierta los celos de Severina (Sophie Charlotte), la compañera de Ara.
Este personaje también rompe con los clichés, quizás incluso con los que esperamos de la actriz, conocida por su trabajo en telenovelas, pero que poco a poco se ha consolidado en papeles desafiantes en el cine, como en esta película y en "Serra Pelada". Su delicadeza está cubierta de capas de cuero y polvo del sertão, lo que le da una dimensión especial a su actuación.
Olivetto, trabajando con un guión escrito por él, Patrícia Andrade y Newton Cannito, toma caminos inesperados, resultando en algo no siempre orgánico, pero, en su mayor parte, sorprendente debido a la creatividad en inventar personajes y situaciones inusuales.
Como es el caso de Woody Woodpecker, interpretado por Jesuíta Barbosa ("Praia do Futuro"), cuyos ojos siempre abiertos son la mayor expresión de su fuerza desconocida que sale a relucir en el clímax de la película; o Galego Lorde (Julio Andrade, de "Gonzaga – De Pai pra Filho"), una especie de chamán del sertón, con quien Ara y su grupo negocian.
Técnicamente, la película funciona bien en sus persecuciones y tiroteos, con sus piruetas y pirotecnia, aunque un villano mejor definido habría sido de gran ayuda. Ya sea por el personaje o por la actuación de Martins, Tenório no escapa al típico estereotipo del coronel de telenovela, predecible y carente de matices: el mayor error de la película.
(Por Alysson Oliveira, de Cineweb)
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