¿Existen límites para el humor?
Imaginemos que esta masacre en París no hubiera ocurrido. Imaginemos por un momento que los periodistas siguen vivos. Así pues, sin el trauma de estas muertes, ¿qué tal si reflexionamos sobre los límites del humor?, pregunta el periodista Gustavo Gindre. ¿Cuál es el límite que no impide la crítica, pero que tampoco permite los crímenes de odio? Charlie Hebdo, blanco del terror, también promovía la islamofobia, un fenómeno que venía creciendo en Francia y que cobrará nuevo impulso tras la tragedia. Responde con sinceridad: ¿eres o no eres Charlie?
por Gustavo Gindre
Solicito un ejercicio de imaginación para un debate que me parece importante.
Imaginemos que esta masacre en París no hubiera ocurrido. Imaginemos por un momento que los periodistas siguen vivos.
Así pues, dejando de lado el trauma de estas muertes, ¿qué tal si reflexionamos sobre los límites del humor?
Cabe aclarar que no me refiero a la censura (que siempre es a priori). Nadie dice que no se puedan hacer chistes sobre NADA (incluidos los racistas, sexistas, xenófobos, etc.). Yo, al menos, defiendo la idea de que no debería haber censura previa (incluida la que existe a diario en los medios privados y que genera tan poca indignación).
Pero supongamos que existe alguna regulación (y no, por ejemplo, el caos desenfrenado que impera en Brasil). Entonces, ¿en qué momento puede entrar en vigor esta regulación (siempre a posteriori) para castigar cualquier exceso (como el racismo, el sexismo y la xenofobia que mencioné anteriormente)?
En otras palabras, suponiendo que hablamos de regulación a posteriori y no de censura previa, ¿debería existir algún límite? De ser así, ¿cuál sería? ¿Cuál es el límite que no impide la crítica, pero que tampoco permite el discurso de odio?
Gustavo Gindre nació en Río de Janeiro en 1969. Es periodista, licenciado por la UFF, con un posgrado en Teoría y Praxis Ambiental (ISER) y una maestría en Comunicación y Cultura (UFRJ). Fue miembro electo del Comité Directivo de Internet (CGI.br) durante dos mandatos (2004-2007 y 2007-2010). Es miembro del Colectivo Intervozes y miembro de la Sociedad Ashoka. Es funcionario público de carrera, especializado en la regulación de la actividad cinematográfica y audiovisual. Budista y socialista.
