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Paula Lavigne: Procure Saber ha sido "demonizado"

Tras la polémica por la publicación de biografías no autorizadas, la empresaria y exesposa de Caetano Veloso niega la censura y dice que "es necesario entender dónde termina el interés público y dónde empieza el mercantilismo editorial que vende la intimidad ajena como si fuera parte inseparable de ese conocimiento".

Tras la polémica por la publicación de biografías no autorizadas, empresaria y exesposa de Caetano Veloso niega la censura y dice que "es necesario entender dónde termina el interés público y dónde empieza el mercantilismo editorial que vende la intimidad ajena como si fuera parte inseparable de ese conocimiento" (Foto: Roberta Namour)

247 - El problema de la publicación de biografías no autorizadas provocó una división en la asociación Procure Saber. Caetano Veloso criticó a Roberto Carlos. El Rey, a su vez, abandonó el grupo, ya desgastado por la forma "truculenta" en que su presidenta, Paula Lavigne, comenzó a manejar el asunto. Caetano se arrepintió y se disculpó con la cantante. Hoy le toca a Paula Lavigne "ventilar sus trapos sucios". En un artículo en Folha de S. Paulo, se deslinda de cualquier responsabilidad por la censura. Leer:

¿Debate? ¿Qué debate?

Es necesario entender dónde termina el interés público y dónde empieza el comercialismo editorial que vende la privacidad de otros.

Folha publicó un reportaje el día 7 titulado "La sociedad ganó el debate, dicen los editores". ¿Debate? ¿Qué debate?

Desde que se hizo público que los artistas musicales brasileños se habían posicionado contra la Acción Directa de Inconstitucionalidad (ADI) 4.815, que cuestiona los artículos 20 y 21 del Código Civil, propuesta por la Asociación Nacional de Editores de Libros (Anel), no presenciamos un debate público sobre las razones que llevaron a estos artistas a intentar aclarar conceptos e ideas. Presenciamos una masacre perpetrada por editores (miembros de la Anel), escritores y, principalmente, la prensa.

El asunto es especialmente delicado, ya que afecta los derechos fundamentales de los brasileños. Simplificarlo con titulares sensacionalistas e informes que abusan del término CENSURA no contribuye a la causa. La táctica empleada es el terror, demonizando a la asociación Procure Saber y a sus miembros.

Reportajes periodísticos, artículos de columnistas, notas plantadas en columnas sociales y todo el arsenal de armas que representa el "poder de informar" (no confundir con el "derecho a informar") fueron utilizados para manipular a la opinión pública contra el debate buscado por la asociación Procure Saber.

Puedo hablar por mí mismo. Me retrataron como oportunista, codicioso, mercenario, "alborotador", truculento y otros adjetivos poco favorecedores. Intenté expresarme, pero mis palabras fueron distorsionadas. Intenté explicarme y me convertí en el blanco de las columnas que anunciaban mi destitución como presidente de Procure Saber, atribuyéndome un supuesto caos que supuestamente se había instalado en el grupo.

La censura puede manifestarse de diversas maneras. Silenciar a quienes desean expresarse es una de ellas. Oprimir y linchar moralmente a quienes se oponen a intereses ocultos es otra. Hasta ahora, lo que hemos visto es a la prensa censurando ideas, sembrando intrigas y buscando aniquilar cualquier posibilidad de permitir el desarrollo de un debate necesario y sano.

Ha transcurrido casi un año y medio desde la presentación de la ADI 4.815, y aún no se ha generado debate sobre esta acción. Incluso antes de que la ADI fuera asignada al Supremo Tribunal Federal, ya existía un movimiento para promulgar una ley que favoreciera el mercado editorial. Esto condujo a la creación del proyecto de ley n.º 393/2011, presentado por el diputado Newton Lima (PT-SP).

Todo marchaba con normalidad, sin alardes, hasta que el Procurador Saber, al enterarse de estos hechos, inició una serie de investigaciones sobre los conflictos entre el derecho a la intimidad y la vida privada y el derecho a la información. Estas investigaciones no pretenden abogar por la censura previa, como la prensa ha reportado hasta la saciedad.

Sí, existe un conflicto que debe mitigarse. Es necesario definir qué constituye una "persona notoria" o "figura pública", y hasta qué punto el derecho a informar puede invadir la vida personal, la intimidad (descrita por la Constitución Federal como INVIOLABLE) y la privacidad de esa persona y su familia.

Que quede algo muy claro: ESTAMOS EN CONTRA DE LA CENSURA, EN CUALQUIERA DE SUS FORMAS. Entendemos, sin necesidad de que ningún abogado nos lo explique, la necesidad vital de información, y los hechos históricos y asuntos de interés público no pueden ser rehenes de exigencias que imposibiliten el conocimiento.

Sin embargo, es necesario entender dónde termina el interés público y dónde empieza el mercantilismo editorial que vende la privacidad ajena como si fuera parte inseparable de ese conocimiento.

Hay mucho más que decir y debatir. Lamentablemente, este debate no se desarrollará fuera de los límites procesales, pues hemos sido tiranizados por quienes se autodenominan defensores de la libertad de información. Por esta razón, hemos optado por guardar silencio. La sociedad no ha ganado ningún debate; ha perdido mucho, especialmente el derecho a disponer de toda la información necesaria para formarse su propia opinión.