Del tamaño de un ladrillo: El tamaño de lo minúsculo
El editor de Tijolaço, Fernando Brito, señala que «Folha está impulsando el lanzamiento del libro de Kim Kataguiri, cuyo título, al menos, expresa una realidad: '¿Quién es este chico para salir en Folha?'». «En los vídeos de MBL, se ve una reunión de unas 50 personas en el evento, aunque se dice que Kim pasó tres horas firmando ejemplares; el del alcalde João Doria, con una frase desalentadora, «para el futuro presidente de la República»; «en rigor, son dos 'hijos de los medios', a quienes la pregunta del título del libro se aplica bien», dice Brito; «Si se les quita el papel que desempeñan, no se encuentra nada», concluye.
Por Fernando Brito, en ladrillo - Folha da "un impulso" al lanzamiento del libro de Kim Kataguiri, cuyo título, al menos, expresa una realidad: "¿Quién es este niño para estar en Folha?".
Como la palabra "moleque" proviene del propio autor, no necesito preocuparme por los significados extrajuveniles de la palabra, que están registrados en el diccionario Houaiss y, aunque no son muy honorables, ciertamente son apropiados.
Por curiosidad periodística, fui a constatar la afluencia de público al gran evento, capaz de atraer a una "estrella" de la talla de João Doria Júnior, recién llegado de su "bailecito" en el Rock in Rio.
En los vídeos de MBL se puede ver una reunión de quizás 50 personas en el evento, aunque se dice que Kim pasó tres horas firmando copias.
La [historia] de Doria con una "[historia] desmantelada para el futuro presidente de la República".
En sentido estricto, son dos “hijos de los medios de comunicación” a quienes se aplica perfectamente la pregunta planteada en el título del libro.
Las ideas que defienden (o más bien, repiten), propias de fanáticos insensibles —desmantelar el Estado y sus servicios públicos, entregar las riendas del desarrollo social a la "caridad" y a la empresa privada, devolver el país a un estado colonial— no tienen ni una pizca de modernidad. Son del siglo XIX, por mucho que se escriban en Facebook o Instagram.
Ambos se aferraron a la élite empresarial para hacerse famosos, haciendo alarde de su mediocridad, lo cual no es insignificante sólo en el sentido de "hacer celebridades" para "causar revuelo".
En ese contexto, todo vale, ya sea lucir el trasero o vestir un uniforme de recolector de basura, para ser "joven" o "popular".
Se trata de actores que surgen como derivados de personajes.
Despójalos de los roles que desempeñan y no encontrarás nada.