INICIO > Cultura

Woody Allen se rinde ante París.

La ciudad francesa, antigua historia de amor del cineasta estadounidense, es el escenario de su nueva película (en la foto), que se estrena este fin de semana y está calificada como la obra más sentimental del director.

Natalia Rangel_247 - Los estadounidenses nunca han perdonado al cineasta Woody Allen, de 75 años, por su relación sentimental y matrimonio con Soon-Yi Previn, hija adoptiva de su expareja y exesposa, Mia Farrow. Durante años, las películas del director han alcanzado cifras de taquilla dos o tres veces superiores en Europa que en su país natal. El largometraje Vicky Cristina Barcelona, ​​por ejemplo, recaudó 23,2 millones de dólares en EE. UU. y 73,2 millones en Europa, y su más reciente, Medianoche en París, recaudó 16 millones de dólares en EE. UU. y más de 20 millones en Europa. La resistencia del público estadounidense fue uno de los motivos que impulsó a Woody Allen a cambiar su eterno escenario, Nueva York, por la Ciudad de la Luz, París, en su nueva película, que retrata el romance del cineasta con la capital francesa y refuerza aún más su perspectiva estadounidense al capturar los lugares turísticos más evidentes de la capital, todos aquellos que un turista se apresura a fotografiar al llegar a la ciudad.

Medianoche en París presenta a la cantante francesa y primera dama Carla Bruni, y está protagonizada por Owen Wilson, un exitoso guionista de Hollywood que se encuentra repentinamente de vuelta en la década de 1920. Su viaje en el tiempo le trae consigo toda la "ansiedad por la influencia" que ha estado enfrentando mientras intenta terminar su primera novela, la cual toma forma al encontrarse con celebridades como Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald en famosos cafés parisinos. El humor en esta nueva comedia de Allen es menos cáustico y cínico que en sus otras obras, incluso rozando el sentimentalismo en ocasiones, lo que algunos críticos han interpretado como un intento de reconectar con el público estadounidense. El cineasta, sin embargo, niega que haya resistencia a sus películas en Estados Unidos, pero aborda con ironía este polémico capítulo de su biografía en una entrevista reciente con Reuters: «Esto ocupará un lugar destacado en mi obituario y lo hará más colorido. No seré recordado simplemente como un abogado analfabeto, un chico judío insulso que trabajó duro y no causó problemas. Al menos hubo algunos problemas, algún escándalo jugoso en mi vida».