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Acción y reacción económica

El gobierno continúa aumentando su intervención en la economía, desglosando las cifras para intentar incluir paquetes de estímulo económico y posibles ajustes salariales.

Incluso con las noticias centradas en los Juegos Olímpicos de Londres y el juicio del Mensalão en curso, el desempeño de la economía brasileña parece una vez más estar estrechamente vinculado a las acciones del gobierno. O mejor dicho, a sus reacciones.

A partir de los resultados obtenidos con su decidida acción contra los operadores telefónicos, el Gobierno aseguró un compromiso de inversión que debe ser importante para el pleno acceso a las nuevas tecnologías y la ampliación de la base de usuarios.

Respecto a la maduración de los nuevos paquetes de estímulo económico que se espera lanzar en cuotas, el gobierno quiere medir el impacto de cada acción, evaluar su éxito y monitorear cuál será su esfuerzo fiscal para impulsar el clima económico.

Otra hipótesis para el anuncio de las medidas en dos etapas es el deseo de ampliar la cobertura informativa centrada en las acciones positivas del gobierno durante un período más largo, aumentando así la popularidad presidencial.

En relación con las acciones y reacciones del gobierno federal, se presentaron los resultados de Petrobras, con una pérdida reportada de miles de millones de dólares. Este resultado confirma la queja recurrente de sus directivos sobre la necesidad de trasladar a la población los aumentos en los costos del petróleo, además de los efectos de las fluctuaciones cambiarias en sus operaciones.

Además, si los precios de la gasolina se vuelven menos competitivos, se abre inmediatamente una expansión del consumo de etanol, dando un impulso al sector sucro-energético, que viene luchando debido a la caída de la rentabilidad de sus empresas y a la escasez de recursos para la inversión.

Es cierto que el gobierno utiliza la justificación de que el traslado del aumento de los costos del petróleo podría tener un impacto definitivo en la tasa de inflación, contaminando la política económica.

Por lo tanto, el objetivo era sacrificar los resultados de Petrobras en aras de un bien común: la mejora de la situación económica. El problema es que el gobierno también podría haber contribuido mejorando el gasto, eliminando el costo del sector público, invirtiendo en mejoras de infraestructura y centrándose en acciones estratégicas para el desarrollo industrial.

Los resultados de Petrobras son sólo un ejemplo de cómo el gobierno ha estado utilizando todas las herramientas a su disposición para intentar reactivar la economía e inyectar recursos a la actividad económica.

La acción de usar Petrobras ha tenido resultados tanto positivos como negativos. Quienes pagarán las consecuencias del desastroso desempeño de Petrobras serán, una vez más, los pequeños inversores que poseen acciones cotizadas en la Bolsa de Valores de Bovespa.

Otro punto a destacar es el intento del gobierno federal de modernizar el servicio postal, o mejor dicho, la noticia de que habrá un proceso de licitación para modernizar su flota de autos y motocicletas.

En cuanto a Correos, quisiera señalar que el gobierno necesita urgentemente implementar el modelo de concesión o privatización que ha venido utilizando para Puertos, Aeropuertos, Ferrocarriles y Carreteras. Existe un letargo en sus operaciones y una pérdida de eficiencia productiva. Recuerdo que hay un proceso de renovación de franquicias en marcha, pero aún es tímido y sus resultados aún no han llegado a la población. Destaco que la empresa es rentable, pero necesita mejorar sus servicios.

Repetidamente obstaculizada por la crisis económica, la perspectiva emergente es la de un mayor alcance del gobierno federal, ejemplificado por la expansión de los recursos del BNDES para el microcrédito y la disponibilidad de nuevas líneas de crédito.

La expansión del crecimiento económico brasileño depende de la fortaleza del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social), que, incluso tras las críticas de la prensa económica internacional, debe mantenerse sólido. Las críticas se centran en su monopolio en la concesión de préstamos de alto valor, lo que impide a la banca privada entrar en este segmento. Discrepo de los factores señalados por los críticos y reitero que el BNDES es inseparable de la economía brasileña.

Al analizar la reacción del gobierno a la crisis de las telecomunicaciones, que en realidad es mucho más amplia que la simple atención al cliente y la prestación del servicio, pues abarca toda la red y la infraestructura de comunicaciones, es necesario recordar el papel de las agencias reguladoras que han sido olvidadas en los últimos 10 años, víctimas de la manipulación política partidista, volviendo al centro de las discusiones y mereciendo un enfoque exclusivo de su papel.

Otra acción decisiva del gobierno antes del "reset comunicacional", y que ya demuestra el tono que dictará el manejo de los conflictos, fue la intervención de la ANS en la comercialización de los planes de salud, o mejor dicho, la suspensión de la comercialización de sus servicios a casi 300 planes de salud y 30 operadoras.

Semana tras semana, el gobierno continúa incrementando su intervención en la economía. Los asesores de Dilma analizan las cifras para intentar integrar los paquetes de estímulo económico y los posibles ajustes salariales.

También les preocupa la ola de huelgas y el impacto de los ajustes a los salarios de los funcionarios federales, que podrían endurecer el presupuesto, reduciendo el margen de maniobra del gobierno si la crisis económica continúa y son necesarias nuevas medidas de estímulo o recortes.

Una vez más, el gobierno se enfrenta a un dilema de acción y reacción y necesita saber cómo moderar su enfoque autoritario e ineficiente.

Antônio Teodoro da Silva Júnior es economista y profesor.