La ayuda récord a Grecia no elimina el riesgo de impago.
Los inversores y los líderes políticos siguen preocupados por si el gobierno de Papademos cumplirá sus objetivos de austeridad y si el país crecerá según lo previsto.
247 - Incluso con un programa de rescate sin precedentes, que incluye una línea de crédito de 130 millones de euros y un acuerdo para reducir la deuda privada en 107 millones de euros, las dudas que pesan sobre Atenas resurgieron con la apertura de los mercados financieros. Las principales bolsas de la UE cerraron a la baja, lo que confirma que persiste la inseguridad en dos puntos: si el país cumplirá sus objetivos de austeridad y si crecerá según lo previsto.
El acuerdo para el programa de ayuda a Grecia se alcanzó en la madrugada del martes 21 de octubre en Bruselas, tras más de 12 horas de negociaciones entre representantes del Banco Central Europeo (BCE), el FMI e inversores privados. El plan tiene como objetivo reducir la deuda griega a poco más del 120% de su Producto Interior Bruto (PIB) para 2020. El nivel actual de deuda ronda el 160% del PIB.
Según algunos funcionarios, los acreedores privados de la deuda griega han aceptado un descuento del 53,5% sobre el valor nominal de sus bonos, una cifra superior al 50% concedido antes de la reunión. No fue posible contactar con el Instituto de Finanzas Internacionales, que representa a los acreedores, para obtener declaraciones.
Los participantes en la reunión afirmaron que Grecia, país sumido en la crisis, también se beneficiará de un acuerdo por el cual el Banco Central Europeo distribuirá unos 50.000 millones de euros en beneficios procedentes de bonos adquiridos en el mercado secundario durante 2010-2011 a los gobiernos de la zona euro; beneficios que ahora se destinarán a ayudar a Grecia. Los ministros también acordaron una nueva reducción del tipo de interés del préstamo de 53.000 millones de euros concedido por la zona euro en el primer rescate, acordado en mayo de 2010.
A pesar de todas las obligaciones y la pérdida de soberanía económica, Papademos reconoció que queda mucho por hacer en el futuro próximo. Y es precisamente lo que queda por hacer lo que preocupa a inversores y líderes políticos. Las principales bolsas europeas cerraron con una ligera baja el martes, mostrando poco entusiasmo por el plan. En Londres, el índice FTSE 100 cayó un 0,29%, mientras que en París el CAC 40 cerró con un descenso del 0,21%. En Fráncfort, el DAX cayó un 0,58%. El peor resultado se registró en Atenas, donde el índice ASE se desplomó un 3,47%.
