Armínio dice que el Banco Central actuó con lentitud en el caso del Banco Master.
Expresidente del Banco Central afirma que las señales de riesgo eran de larga data, cita advertencias del Fondo de Garantía de Depósitos (FGC) y apunta a posible interferencia política en torno al caso.
247 - El economista Armínio Fraga, quien presidió el Banco Central entre 1999 y 2002, afirmó que las investigaciones que involucran al Banco Master indican demoras por parte de la autoridad monetaria y fallas en la supervisión. Estas declaraciones se realizaron en... Entrevista Así lo informó la columna Painel SA del diario Folha de S.Paulo, en medio de investigaciones profundas sobre la institución y del debate sobre el papel del Banco Central, de la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM) y de otros organismos en el monitoreo de operaciones financieras más opacas.
Con experiencia en intervenciones bancarias durante los primeros años del Plan Real —periodo en el que, según él, el Banco Central abordó casos como Bamerindus y Banestado—, Armínio argumenta que el problema no pudo haber surgido repentinamente. En su evaluación, la magnitud del déficit sugiere que existían indicios antiguos y reiterados, lo que habría requerido una respuesta más rápida del supervisor del sistema.
Advertencias, rumores y el tamaño del agujero.
Cuando se le preguntó si el Banco Central tardó en actuar, Armínio respondió directamente, señalando que lo que ha salido a la luz hasta ahora apoya esa hipótesis.
Lo que está surgiendo sugiere que sí, hubo un retraso y que también hubo algún problema de supervisión, con el papel del Banco Central como supervisor y regulador del sistema. La hipótesis de que llegó tarde se sustenta en la magnitud del problema. Nadie crea un problema de esa magnitud de la noche a la mañana. Y se basa en las reiteradas advertencias del propio FGC [Fondo de Garantía de Crédito] y en los rumores del mercado. Todo el mundo hablaba de ello; no era un problema nuevo en absoluto.
La tesis de Armínio combina la dimensión temporal del problema con la circulación de advertencias. Según él, el propio mercado llevaba tiempo debatiendo el caso, y las advertencias del FGC confirmaron que no se trataba de un acontecimiento inesperado.
De la “gestión imprudente” a la recaudación agresiva de fondos.
En cuanto al tipo de fallo en las acciones del regulador, Armínio afirma que aún es difícil identificarlo con precisión. Aun así, describe una secuencia que, en su opinión, debería haber alertado al sistema de supervisión desde el principio.
Es difícil decirlo. Veo la siguiente secuencia, con fechas aún por definir: este banco emerge con un estilo de gestión que, en algún momento, quizás desde el principio, debería calificarse de gestión imprudente. El Banco Central tuvo que vigilar esto. Esta es una institución que, aparentemente, desde el principio armó una cartera de activos de alto riesgo. A partir de cierto punto, quedó muy claro que también contaban con una estrategia agresiva de recaudación de fondos. Y, posteriormente, varios reportajes periodísticos mostraron mecanismos para retirar dinero del banco, usar fondos y demás. Ahí es donde comienza el espacio para los fraudes que se investigan ahora. Pero confío en la capacidad del Banco Central para aprender del caso, tomar medidas y salir fortalecido.
Al vincular una cartera de alto riesgo y una recaudación de fondos "agresiva" con la creación de oportunidades de fraude potencial, Armínio sugiere que el caso no involucra solo un error puntual, sino una evolución de prácticas que se han acumulado con el tiempo.

