'Un balde de agua fría' reduce las expectativas sobre el acuerdo UE-Mercosur en el Tribunal Europeo.
La remisión del tratado al Tribunal de Justicia de la UE reduce las posibilidades de validez provisional y aumenta las incertidumbres jurídicas, afirman los expertos.
247 - La decisión del Parlamento Europeo de remitir el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur a los tribunales del bloque ha reducido significativamente las posibilidades de que el tratado entre en vigor provisionalmente. Esta es la valoración de expertos en relaciones internacionales, quienes consideran la medida un freno político e institucional a un pacto que había sido refrendado el sábado (17), en Paraguay, por representantes de los países del Mercosur y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La interpretación predominante es que, dado el clima político en el Parlamento, la Comisión Europea difícilmente avanzará sin la aprobación previa de los eurodiputados, según el periódico. El Globo.
Carlos Frederico de Souza Coelho, profesor de Relaciones Internacionales de la PUC-Río y de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército, explica que no existe una norma formal que exija la aprobación parlamentaria para la ejecución provisional de dichos acuerdos, pero señala que los precedentes indican esta necesidad. Cree que el contexto actual hace improbable tal medida. «Dada la agitación política actual, creo que es improbable que la Comisión Europea actúe sin la aprobación parlamentaria. Y parece contradictorio pensar que el mismo Parlamento que decidió llevar el asunto al Tribunal de Justicia tenga una decisión diferente respecto a la ejecución provisional».
Coelho añade que, incluso en el caso de una implementación temporal, la falta de una definición judicial mantendría un alto nivel de incertidumbre jurídica. Según el profesor, este escenario no incentivaría a las empresas a realizar mayores inversiones ni a estructurar cadenas de producción a largo plazo, precisamente porque no existen garantías sobre la continuidad del acuerdo.
Los procedimientos en los tribunales europeos suelen ser largos. Si bien existen mecanismos para agilizar los análisis, el tribunal del bloque suele tardar unos dos años en dictar sentencias. Un ejemplo citado es el acuerdo con Canadá, que entró en vigor en 2017 y cuya evaluación tardó 17 meses. En el mejor de los casos, estima Coelho, la decisión sobre el pacto del Mercosur no se tomaría hasta dentro de al menos seis meses.
Según el profesor de la PUC-Rio, la acción del Parlamento representa un duro golpe al debate político en torno al acuerdo. «Que el Parlamento envíe el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para su revisión es un golpe muy duro para estas conversaciones. Es muy malo, sobre todo teniendo en cuenta todo lo que ha sucedido esta semana. Tenemos una Europa apretada entre Estados Unidos por un lado y Rusia y China por el otro. Intenta encontrar su lugar y no lo consigue», analiza.
Según Coelho, este aplazamiento contrasta con el escenario geopolítico actual y podría debilitar la posición europea. Cita las recientes iniciativas del presidente estadounidense, Donald Trump, como un factor que debería impulsar el acercamiento con el Mercosur. El presidente estadounidense ha impuesto nuevos aranceles a los países europeos y ha abogado por la anexión de Groenlandia a Estados Unidos, medidas que, en opinión del profesor, harían el acuerdo aún más estratégico para el bloque europeo.
Roberto Jaguaribe, asesor del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (Cebri), también considera improbable que los términos del tratado se apliquen antes de la aprobación de la Corte, pero se muestra más optimista respecto al resultado. Para él, la decisión judicial no interrumpe el avance de las acciones políticas y económicas derivadas del acercamiento entre ambos bloques. "No tengo ninguna duda de que todos los impulsos derivados de la necesidad de este acuerdo se mantienen, lo que me lleva a creer que, en última instancia, todo se aprobará", afirma Jaguaribe, quien ha sido embajador de Brasil en Alemania, el Reino Unido y China.
El asesor de Cebri reconoce, sin embargo, que el periodo de revisión judicial podría ser aprovechado por grupos opuestos al acuerdo. Según él, sectores organizados, como parte de la agroindustria francesa, tienden a intensificar la presión política. «No dudo de que habrá una mayor presión por parte de quienes se sienten perjudicados. Pero tampoco dudo de la coherencia de quienes defienden el acuerdo. Y no creo que la presión de los grupos de presión tenga un impacto tan significativo en el Tribunal. O, en principio, no debería tenerlo».


