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Bolsonaro quiere entregar el 30% del patrimonio nacional ya en 2019.

El futuro gobierno de Jair Bolsonaro espera entregar el 30% de los activos de las empresas estatales el próximo año; el valor esperado de las privatizaciones de recursos nacionales estratégicos se estima en alrededor de R$ 240 mil millones. «La promesa de 'Brasil lo vende todo' de Bolsonaro y Guedes tiene fuertes tintes de fraude electoral. Durante la campaña, prometió que ninguna de las empresas estatales que considera 'estratégicas' sería vendida», destaca el informe de la Agencia de Noticias del PT. «En vísperas de su investidura, esta promesa ya está demostrando ser un engaño», enfatiza el texto.

Bolsonaro quiere entregar el 30% del patrimonio nacional ya en 2019 (Foto: REUTERS/Ricardo Moraes)

247 - El futuro gobierno de Jair Bolsonaro, a través del futuro ministro de Economía, Paulo Guedes, prevé transferir el 30% de los activos de estas empresas a partir del próximo año. El valor previsto de las privatizaciones de estos activos estratégicos para el país se estima en unos 240 millones de reales, según la agencia de noticias PT.  

El consejo de administración de Caixa Econômica Federal fue ofrecido a un banquero especializado en privatizaciones. Lo mismo ocurrió con Banco do Brasil y Petrobras. En el Banco Central, un exdirector de Santander tendrá poder absoluto. Mientras tanto, la secretaría de privatizaciones fue entregada a Salim Mattar, cuya empresa de alquiler de vehículos fue multada con más de R$ 1 millón por prácticas abusivas en las tasas de interés, destaca el informe. 

La promesa de 'Brasil lo vende todo' de Bolsonaro y Guedes tiene un fuerte trasfondo de fraude electoral. Durante la campaña, prometió que no vendería ninguna de las empresas estatales que considera 'estratégicas'. 'Quienes trabajan en Caixa, Banco do Brasil, el sector eléctrico, el sector energético... pueden estar tranquilos', declaró a TV Aparecida en octubre. En vísperas de su investidura, esta promesa ya resultó ser pura bravuconería, subraya el texto. 

Un ejemplo reciente de los males de privatizar una empresa estratégica como Petrobras es la política de precios de Pedro Parente, que culminó en una huelga que paralizó Brasil durante diez días. Los camioneros exigían una reducción del precio del diésel, que subía según las fluctuaciones del mercado financiero, afirma el informe. Aun así, el nuevo gobierno ya trabaja para entregar toda la empresa al capital financiero. En varios artículos, el nuevo presidente, Roberto Castello Branco, ha defendido abiertamente la privatización urgente de las actividades de refinación y distribución.

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