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Brasil está presionando para que se suspendan por completo los aranceles y cree que Trump podría ceder para reducir la inflación.

El gobierno brasileño intensifica su ofensiva diplomática destacando el superávit comercial estadounidense en el mercado bilateral.

Donald Trump y Lula (Foto: REUTERS)

247 - El gobierno brasileño está preparando una nueva iniciativa diplomática para solicitar a Estados Unidos la suspensión de todos los aranceles impuestos al país por el presidente Donald Trump. Así lo afirma el columnista de UOL, Jamil Chade, quien también detalló las cifras más recientes de la balanza comercial entre ambos países y los efectos internos de la política arancelaria estadounidense.

Según él, Brasil argumentará que no hay lógica económica para mantener los aranceles, ya que Estados Unidos ha acumulado una balanza comercial positiva con el país, un superávit que aumentó después de las subidas arancelarias adoptadas por Trump para intentar reducir la inflación interna.

Los datos oficiales muestran que, entre enero y agosto de 2024, Estados Unidos registró un superávit de 4,1 millones de dólares en el comercio bilateral. En el mismo período de 2025, el saldo positivo aumentó a 6 millones de dólares, lo que refuerza el argumento brasileño de que Estados Unidos no enfrenta un déficit en su relación comercial con Brasil.

En 2025, solo tres economías en el mundo (el Reino Unido, los Países Bajos y Hong Kong) aportarán a Estados Unidos un superávit comercial mayor que el de Brasil. En el caso de los Países Bajos y Hong Kong, se trata de centros logísticos que redistribuyen productos estadounidenses a otras regiones, lo que contribuye a incrementar la balanza de exportaciones de Estados Unidos.

Según el columnista, los aranceles implementados por Trump contribuyeron a una caída del 23% en el déficit comercial global de Estados Unidos entre julio y agosto de 2025. El déficit comercial estadounidense disminuyó de 78,2 millones de dólares a 59,6 millones de dólares, principalmente debido a una caída significativa en las importaciones de bienes extranjeros.

Sin embargo, la propia Casa Blanca reconoce que la estrategia ha estado impulsada por factores actuales, especialmente la necesidad de controlar la inflación, que continúa ejerciendo presión sobre la economía estadounidense en medio del conflicto comercial ampliado con varios países.

Con las cifras en mano, el gobierno brasileño cree que es el momento adecuado para aumentar la presión y demostrar que los aranceles impuestos a los productos brasileños no solo carecen de justificación, sino que también perjudican las cadenas de producción en ambos lados.

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