Con Temer al mando de la economía, se espera que la deuda pública alcance el 74,8% del PIB.
La Secretaría del Tesoro Nacional de Brasil estima que la Deuda Pública Bruta, que incluye tanto la deuda federal y estatal como las deudas comprometidas, alcanzará el 74,8% del PIB de Brasil en 2018; se proyecta que este porcentaje crezca al 76,8% en 2019 y alcance el 79,2% en 2026. Según la Secretaria del Tesoro Nacional, Ana Paula Vescovi, Brasil tiene actualmente una deuda muy alta en comparación con países con una etapa de desarrollo similar; los países emergentes tienen, en promedio, una deuda pública bruta del 48% del PIB.
Mariana Tokarnia y Wellton Máximo, reporteros de Agência Brasil - La Secretaría del Tesoro Nacional estima que la Deuda Pública Bruta del Gobierno General, que incluye tanto la deuda federal y estatal como la deuda comprometida, alcanzará el 74,8% del Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil en 2018. Este porcentaje, según la proyección, crecerá al 76,8% en 2019 y llegará al 79,2% en 2026. Las estimaciones están en el Plan Anual de Financiamiento de la Deuda Pública (PAF), divulgado hoy (25) por la agencia.
Según la Secretaria del Tesoro Nacional, Ana Paula Vescovi, Brasil actualmente tiene una deuda muy alta en comparación con países con un nivel de desarrollo similar. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), los países emergentes tienen, en promedio, una deuda pública bruta del 48% del PIB.
"La deuda ha crecido significativamente en los últimos años y siguió creciendo en 2017. Seguirá creciendo en los próximos años hasta que se estabilice. Reducir este nivel de endeudamiento sería un objetivo muy importante para Brasil", afirmó.
La estimación considera el cumplimiento de la regla de límite de gasto, que establece un límite al aumento del gasto federal cada año. Además, considera la devolución de R$ 130 mil millones en bonos gubernamentales del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) al Tesoro. Esta medida, informó Ana Paula, reduce el endeudamiento en un 1,8% del PIB.
La proyección del Tesoro difiere de la estimación publicada a finales del año pasado por el Banco Central, que predijo que la deuda bruta cerraría 2018 en el 79,8% del PIB. Según el secretario, el Banco Central no incorporó el pago del BNDES y utiliza un deflactor (factor de corrección) diferente para el PIB.
Reforma del Seguro Social
La secretaria destacó la necesidad de aprobar la reforma de pensiones para que se cumplan las previsiones. Destacó que la estimación considera el cumplimiento del límite de gasto. "Sin la reforma, no podremos cumplir con el límite de gasto", argumentó.
Según el PAF (Plan Anual de Financiamiento), el Tesoro utilizará R$ 108,4 millones provenientes de emisiones de deuda pública en 2018 para cubrir parcialmente el déficit primario proyectado (resultado de las cuentas públicas, excluyendo los intereses de la deuda pública) de R$ 159 millones. De este total, R$ 71,2 millones, equivalentes al 65%, corresponden a gastos de la Seguridad Social: prestaciones rurales y urbanas, jubilaciones y pensiones, y compensación por exenciones de impuestos sobre la nómina. La mayor parte, R$ 32,3 millones, se destinará al pago de pensiones de jubilación rurales.
"El reto del ajuste continúa", enfatizó Ana Paula. "Todos los procesos deben ser más claros y estar más orientados a la consolidación fiscal [equilibrio fiscal]. La reforma de pensiones es la primera y más importante reforma que impacta este escenario".
La reforma propone adoptar una edad mínima de jubilación de 65 años para los hombres y de 62 años para las mujeres, junto con normas transitorias destinadas a equilibrar las finanzas públicas en los próximos años. Según la propuesta, los trabajadores del sector privado y los funcionarios públicos estarán sujetos a las mismas normas, con un límite de ingresos de jubilación de R$ 5,5 y sin posibilidad de acumulación de prestaciones. Para los trabajadores rurales, las personas mayores y las personas con discapacidad que carecen de medios de subsistencia, las normas se mantendrán sin cambios.
La expectativa es que la reforma previsional sea votada en la Cámara de Diputados en febrero.
