Aumenta la presión sobre el Banco Central para que no suba los tipos de interés.
Incluso los analistas más ortodoxos creen que, en las condiciones actuales, elevar la tasa Selic sería contraproducente, ya que solo profundizaría la recesión y aumentaría el riesgo de mayor desempleo; esta es también la postura de los ministros políticos de la presidenta Dilma, el partido PT y los líderes sindicales y de movimientos sociales; la reunión del Copom, prevista para esta semana, será una prueba de fuego para el presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, frente al partido gobernante, que pide su destitución.
Por José Marcio Mendonça - Aun con la ausencia del ministro de Finanzas, Nelson Barbosa, quien se encuentra en Europa representando a Brasil en el Foro Económico Mundial que comienza mañana, la semana económica brasileña que comienza hoy será bastante desafiante.
Según el diario "O Globo", Barbosa pedirá un voto de confianza a la comunidad empresarial y financiera internacional, haciendo hincapié en que el cambio de ministros de finanzas no significará abandonar el ajuste fiscal y que su plan consiste en combinar el equilibrio de las cuentas con el estímulo de la economía.
Dejando a un lado los discursos y conversaciones de Barbosa en Davos, Suiza, la atención sobre la economía brasileña, tanto interna como externa, se centra en el dilema que enfrenta el Banco Central: si subir o no la tasa de interés básica, actualmente en 14,25%, pasado mañana, miércoles.
Incluso los analistas más ortodoxos creen que, en las condiciones actuales, subir el tipo de interés Selic sería contraproducente, ya que solo agravaría la recesión e incrementaría el riesgo de desempleo. Esta es, por supuesto, también la postura de los ministros de la presidenta Dilma Rousseff, del principal partido gobernante, el PT, y de los líderes sindicales y de movimientos sociales. La presión sobre el Banco Central para que mantenga el statu quo aumenta, ante el servil silencio (al menos públicamente) de la presidenta Dilma Rousseff y del ministro de Finanzas.
Resulta que el Banco Central, en sus últimas comunicaciones, incluyendo la carta que estaba legalmente obligado a escribir para explicar por qué no logró mantener la inflación del año pasado dentro del límite máximo objetivo (6,5% para un aumento real de precios del 10,67%), ha dado señales inequívocas y claras de que considera necesario subir los tipos de interés para no perder completamente el control de los precios. El Banco Central cree que se juega su credibilidad con esta decisión pasada mañana.
Alexandre Tombini y su equipo se encuentran en una situación sin salida: tomar la decisión que tomen, recibirán las consecuencias. Los periódicos del sábado y el domingo publicaron informes que indicaban que el PT (Partido de los Trabajadores), si el Banco Central contradice su postura a favor de una reducción de los tipos de interés, lanzará una campaña para destituir a Tombini de la presidencia de la institución, al igual que la que contribuyó a la caída de Joaquim Levy del Ministerio de Finanzas.