Eike podría ser la próxima bomba para el BNDES.
Un banco dirigido por Luciano Coutinho, que ya perdió R$ 700 millones en LBR, empresa de lácteos, ya invirtió R$ 10 mil millones en las empresas del multimillonario, además de solicitar otros R$ 3 mil millones; las acciones del "imperio X" quedan sin valor.
247 Las inversiones que el empresario Eike Batista, en su momento el hombre más rico de Brasil, planea realizar dependen cada vez más de recursos oficiales, especialmente del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social). El problema es que la institución, que recientemente perdió R$ 700 millones relacionados con la operación de LBR Lácteos Brasil, podría registrar nuevas pérdidas cuantiosas debido al "imperio X" de Eike, cuyas acciones se han desplomado.
Según un informe de Valor Econômico, desde 2005 hasta la fecha, el BNDES ha invertido nada menos que 10 000 millones de reales en las empresas de Eike Batista. El empresario ha recaudado 13 600 millones de reales en IPOs desde 2006, cuando su primera empresa, MMX (que opera en el sector minero), cotizó en la bolsa brasileña, hasta la salida a bolsa de OSX en 2010. Los datos provienen de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CVM).
El multimillonario aún espera la aprobación de un financiamiento de R$3 mil millones del banco, que se invertirá en la expansión de la mina Serra Azul en Minas Gerais. Y OSX, una empresa de construcción naval, también solicita asistencia financiera para la construcción de una plataforma petrolera. El problema es que las perspectivas no son alentadoras para el empresario, quien ve aumentar sus deudas y depreciarse sus empresas.
Según Valor, existe preocupación en el mercado por la posibilidad de que Eike Batista haya obtenido préstamos de bancos privados como particular y haya utilizado las acciones de su empresa como garantía. El valor de todas sus empresas en bolsa es menor que en el momento de su salida a bolsa: solo en 2012, OGX se depreció un 67,84 %. En respuesta al correo electrónico del periódico, el grupo EBX afirmó estar "capitalizado, con recursos suficientes para garantizar la ejecución de los proyectos desarrollados" y con una financiación sustancialmente equilibrada para los próximos años.
El problema es que, si colapsa, el grupo de Eike Batista no estará solo: también provocará pérdidas importantes a la banca de desarrollo.
