Estados pierden R$ 278 mil millones tras el golpe.
La recesión registrada entre 2015 y 2017, período que abarcó la paralización económica causada por el golpe de Estado y su implementación, provocó una caída en la recaudación fiscal que ocasionó pérdidas de aproximadamente R$ 278 mil millones a los estados. Esta cantidad corresponde a los ingresos fiscales adicionales que los estados habrían obtenido si hubieran mantenido la tasa de crecimiento promedio registrada entre 2002 y 2014. El golpe, que dejó a más de 13 millones de desempleados, también llevó a la bancarrota a los estados y sumió al país en la peor recesión de las últimas décadas.
247 - La recesión registrada entre 2015 y 2017, período que abarcó la casi paralización del país debido a la orquestación del golpe de Estado contra Dilma Rousseff y su efectiva implementación, resultó en una caída de los ingresos que ocasionó pérdidas de aproximadamente R$ 278 mil millones a los estados, según un análisis del economista y especialista en cuentas públicas Raul Velloso, publicado por el periódico O Estado de S. Paulo. Según Velloso, esta cantidad corresponde a los ingresos adicionales que los estados habrían obtenido en forma de ingresos fiscales si hubieran mantenido el crecimiento promedio de los ingresos registrado entre 2002 y 2014.
Según el economista, muchos de los gobernadores elegidos en octubre asumirán sus estados con las arcas vacías, y ni siquiera una mejora en la recaudación fiscal este año debería suponer un alivio, ya que la caída se registra desde hace tres años consecutivos.
El impacto suele ser mayor en estados con un alto nivel de industrialización, como Río de Janeiro. Allí, la recaudación fiscal se desplomó en R$ 27,9 millones, una cantidad equivalente al 62% de la recaudación estatal. Esta caída, sumada al alto peso de la nómina, que representa el 70% del presupuesto estatal, ha llevado a Río a su actual estado de calamidad financiera, explica el economista. Además de Río de Janeiro, Rio Grande do Sul, Minas Gerais y Rio Grande do Norte también se encuentran en una situación crítica.
En Rio Grande do Norte, el estado dejó de recaudar R$ 2,9 mil millones entre 2015 y 2017. Ese monto habría sido suficiente para cubrir el 50% de los salarios y pensiones estatales durante todo 2016. Actualmente, varias categorías de funcionarios públicos ni siquiera han recibido su decimotercer mes de salario del año pasado, y se han recortado varias bonificaciones.
Además de la caída de los ingresos, los nuevos gobernadores deberán afrontar un cambio en los hábitos de consumo que ha impactado las arcas públicas. Un buen ejemplo es el uso de internet para realizar llamadas e intercambiar mensajes por parte de la población, lo que ha reducido los ingresos por telecomunicaciones. Este tipo de servicio, que representaba el 11% de la recaudación total del Impuesto sobre la Circulación de Bienes y Servicios (ICMS), ahora representa el 7,3% de estos ingresos.
Tras el golpe, incluso los ingresos por impuestos a los combustibles han disminuido. Los consumidores han optado por el etanol, que es más económico y tiene una tasa impositiva más baja que la gasolina. Otro factor es que la política de combustibles adoptada por el gobierno de Michel Temer prevé aumentos casi diarios en los precios de la gasolina, ya que este se ha vinculado a los precios internacionales del petróleo.
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