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Estudio internacional indica que la reforma de pensiones es inevitable.

Según la compañía Allianz, el país ocupa el segundo lugar entre los regímenes que consumen más recursos de los que recaudan, entre las 50 mayores economías del mundo, solo detrás de Tailandia; para el economista Pedro Fernando Nery, de la Consultoría Legislativa del Senado, sin reformas, el gasto seguirá en aumento, lo que conllevará un aumento de la carga tributaria, una reducción de la inversión pública y otros gastos en políticas para reducir la desigualdad social.

Según la empresa Allianz, el país ocupa el segundo lugar entre los regímenes que consumen más recursos de los que recaudan, entre las 50 mayores economías del mundo, solo detrás de Tailandia; para el economista Pedro Fernando Nery, de la Consultoría Legislativa del Senado, sin reformas, el gasto seguirá en aumento, lo que conllevará un aumento de la carga tributaria, una reducción de la inversión pública y otros gastos en políticas para reducir la desigualdad social (Foto: Roberta Namour)

247 - Estudios internacionales, divulgados por Eduardo Cucolo, indican que el sistema de pensiones de Brasil es uno de los más insostenibles del mundo.

La seguridad social consumirá el 40% del presupuesto federal este año, o el 54% si se incluyen los gastos de los funcionarios públicos jubilados y los beneficios del programa Loas (para personas mayores de 65 años o personas discapacitadas de bajos ingresos).

Según la empresa Allianz ("Allianz Pension Sustainability Index"), el escenario proyecta al país en el segundo lugar entre los regímenes que consumen más recursos de los que recaudan; entre las 50 mayores economías del mundo, el país está sólo detrás de Tailandia.

La edad promedio en que se conceden los beneficios en Brasil es de 53 años para las mujeres y 56 años para los hombres.

Según el economista Pedro Fernando Nery, de la Consultoría Legislativa del Senado, sin reformas el gasto seguirá aumentando, lo que se traducirá en mayores cargas tributarias, menor inversión pública y recortes en otros gastos en políticas orientadas a reducir la desigualdad social.

“En última instancia, el sistema de Seguridad Social tendría dificultades para cumplir con sus obligaciones con los beneficiarios y tendría que hacer reformas drásticas”, afirma Nery en el estudio (leer más). aquí).