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El fondo soberano de Brasil está fallando y el dólar está cayendo.

Creado para frenar la apreciación del real, el fondo no impide que la moneda estadounidense se negocie a R$ 1,54, la tasa más baja desde enero de 1999.

Casi dos años de amenazas y nada. Esta frase resume las acciones del Fondo Soberano de Brasil (FSB) en el mercado cambiario. Desde 2009, el Tesoro Nacional ha mencionado con frecuencia la posibilidad de comprar dólares en el mercado para intentar contener la apreciación del real. Pero la realidad es que el gobierno solo ha hecho amenazas verbales y ha dejado al FSB como un supuesto jugador estrella en la banca que nunca llega a jugar.

Hasta ahora, el equipo económico ha preferido utilizar los instrumentos tradicionales de intervención del Banco Central para intentar contener la continua apreciación del real. Entre los mecanismos empleados se encuentran las compras de dólares en los mercados de futuros y al contado (para reservas internacionales), la aplicación de medidas fiscales y regulatorias, como un mayor Impuesto a las Operaciones Financieras (IOF) sobre la entrada de capital extranjero, y limitaciones a las operaciones bancarias que especulan con la apreciación del real.

El Fondo Soberano de Inversión tiene un patrimonio neto de R$18,8 millones. Pero, en teoría, su poder operativo es mucho mayor que esta cantidad, porque el Tesoro puede emitir bonos del gobierno a la cartera del FSB, lo que le permite comprar más dólares.

Efecto psicológico: A pesar de la inoperatividad del Fondo en el mercado de divisas, el gobierno considera que la mera posibilidad de intervención ya contribuye a evitar una caída demasiado rápida del dólar. Se opina que las expectativas influyen significativamente en la formación del precio de la moneda, y que el riesgo de que un nuevo comprador, con gran potencial de adquisición, entre al mercado en cualquier momento se tendría en cuenta al determinar el tipo de cambio.

El presidente de la Sociedad Brasileña de Estudios de Empresas Transnacionales y Globalización Económica (Sobeet), Luiz Afonso Lima, ve problemas en la estrategia de “amenazar y no actuar”. Considera que cuando el gobierno contempla la posibilidad de actuar de alguna manera, el mercado lo anticipa y aporta más recursos para contrarrestar la amenaza, lo que acentúa la tendencia a la apreciación de la moneda.

«Es un golpe que sale mal. Amenazar es la peor opción», afirmó. En opinión de Lima, si el gobierno quiere actuar, debería hacerlo sin previo aviso. A pesar de esta evaluación, Lima no cree que el uso efectivo del FSB altere la dirección del tipo de cambio del brasileño.