Alto interés, remedio simplista
Desde una perspectiva financiera, las subidas de tipos de interés siempre son buenas, de hecho, muy buenas, considerando la espectacular rentabilidad del sector. Pero el crecimiento económico requiere mayor creatividad.
No tiene sentido que Brasil siga teniendo las tasas de interés reales más altas del mundo. Los argumentos han cambiado junto con la calidad de la economía. En el pasado, Brasil tenía problemas económicos crónicos. Las tasas de interés altas eran necesarias. La realidad actual es diferente, y lo único que persiste es la obsesión por las tasas de interés altas.
La responsabilidad fiscal, la política monetaria con metas de inflación y los superávits comerciales han creado las condiciones para el éxito actual. Debemos valorar el pasado, pero comprender que el presente presenta desafíos diferentes.
Las expectativas de inflación actuales son fundamentalmente diferentes a las del pasado. La solución fácil de subir los tipos de interés no es la mejor manera de prepararse para el futuro.
Las subidas de tipos de interés forman parte del proceso inflacionario. Sin embargo, nos parece que, por el momento, su efecto solo se sentirá en una parte muy pequeña de los precios de la economía. La mayoría de los precios, cuyas estadísticas miden la inflación, están fuera del alcance de la amarga píldora de las tasas de interés más altas.
Las tasas de interés no influyen en los precios regulados ni en los precios de los servicios. Su impacto en los efectos climáticos o estacionales es mínimo. Tampoco afectan los precios de las materias primas en el mercado internacional ni los tipos de cambio.
Sin duda, es un instrumento imperfecto. Imaginar que representa un control adecuado de las variaciones estadísticas en este momento es injustificadamente simplista, dado el nivel de sofisticación y experiencia que hemos alcanzado.
Necesitamos avanzar y superar el enfoque simplista de subir las tasas de interés, ya que los efectos secundarios negativos superan ahora los beneficios. Necesitamos comprender la evolución de la economía y crear herramientas que nos permitan acelerar el crecimiento sin perder la estabilidad alcanzada.
La perspectiva del panorama depende del punto de observación. Más alto o más bajo, a la izquierda o a la derecha, el horizonte es diferente. Desafortunadamente, el punto de observación de los responsables de la política monetaria se encuentra en el corazón del sistema financiero.
Desde una perspectiva financiera, las subidas de tipos de interés siempre son positivas; de hecho, muy positivas, dada la espectacular rentabilidad del sector. Sin embargo, un crecimiento económico sostenido requiere mayor creatividad y competencia que esta solución simplista. Es hora de dejar de lado la perspectiva y buscar otras perspectivas para el crecimiento económico futuro.
No se trata de cuestionar los fundamentos de la teoría económica. Se trata de la perspectiva diferente que nos permite ver caminos alternativos para el futuro.
* Pedro de Camargo Neto es presidente de la Asociación Brasileña de Industrias Productoras y Exportadoras de Carne de Cerdo - ABIPECS
