Una mayor apertura del mercado de beneficios alimentarios podría ayudar a reducir la inflación
Actualmente, las tarjetas de beneficios están limitadas a los establecimientos acreditados por las empresas emisoras.
247 - Regular la apertura del mercado de prestaciones alimentarias para los trabajadores, como los vales de comida (VD) y los vales de alimentación (VA), podría convertirse en una herramienta para el gobierno federal en la lucha contra la inflación alimentaria. Actualmente, las tarjetas de prestaciones se limitan a establecimientos acreditados por las empresas emisoras, pero la adopción de un modelo abierto, con interoperabilidad y portabilidad, podría aumentar la competencia y reducir costos, impactando positivamente en los precios de los alimentos, según un estudio de la firma de investigación LCA. El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, aboga por una mayor apertura del sector como una forma de reducir los costos de los alimentos.
La Ley 14.442/22, que introdujo los conceptos de interoperabilidad y portabilidad en el Programa de Alimentación para los Trabajadores (PAT), aún está pendiente de reglamentación por parte del Ministerio de Hacienda. La medida permitiría a los trabajadores utilizar sus beneficios en cualquier establecimiento que cumpla con las normas del PAT, incluyendo plataformas como iFood, Swile, Flash y Caju. Esta flexibilidad promete aumentar la competitividad del sector, beneficiando tanto a los consumidores como al mercado.
Impactos sobre la inflación y la competencia
El ministro Fernando Haddad ha abogado por la reducción de las tasas de VA y VR para abaratar los alimentos. Un estudio encargado por iFood a LCA indica que la portabilidad y la interoperabilidad pueden generar presión competitiva, incentivando a las empresas a ampliar sus redes acreditadas y ofrecer beneficios más atractivos directamente al público objetivo del PAT. Además, los usuarios deberían experimentar una mejora significativa en la calidad del servicio.
Según las empresas del sector, modernizar la ley podría ayudar a reducir la inflación alimentaria al ampliar el acceso de los trabajadores a una mayor variedad de establecimientos y opciones de consumo. La competitividad generada por la portabilidad tiende a reducir los costos operativos y a trasladar estos beneficios a los precios finales del producto.
Desviaciones del propósito y limitaciones del modelo actual
Las empresas argumentan que la limitada red acreditada y la imposibilidad de cambiar de tarjeta conllevan un uso indebido del propósito del programa, lo que reduce su impacto. Actualmente, los trabajadores están restringidos a establecimientos específicos, lo que limita su libertad de elección y puede resultar en una infrautilización de los beneficios. Además, la falta de interoperabilidad entre las diferentes marcas de tarjetas dificulta la portabilidad, creando barreras que impiden a los usuarios aprovechar al máximo los beneficios.
Estas limitaciones, según las empresas, reducen en última instancia la eficacia del PAT, cuyo principal objetivo es garantizar una alimentación adecuada y asequible para los trabajadores. La normativa sobre portabilidad e interoperabilidad puede corregir estas distorsiones, permitiendo que los beneficios se utilicen de forma más amplia y eficiente.
Posicionamiento de supermercados y próximos pasos
Mientras tanto, la Asociación Brasileña de Supermercados (Abras) aboga por el fin de la intermediación de beneficios, proponiendo que la gestión de los VA y los VR se concentre en la Caixa Econômica Federal. La medida, según la organización, simplificaría el proceso y reduciría los costos para los establecimientos comerciales.
Se espera que el ministro Fernando Haddad anuncie nuevas regulaciones del PAT en los próximos días, prometiendo modernizar el sector y alinearlo con los esfuerzos del gobierno para frenar la inflación alimentaria. Se espera que la medida aporte mayor transparencia, eficiencia y competitividad al mercado, beneficiando tanto a los trabajadores como a la economía en su conjunto.


