El modelo competitivo hizo que Odebrecht pagara 19 mil millones de reales.
¿Por qué la constructora más grande del país pagó R$ 5 mil millones más que el segundo postor en la subasta del aeropuerto de Galeão? Sencillo: temía perder, tal como sucedió en la primera ronda de subastas aeroportuarias. En aquel entonces, el grupo de Emílio Odebrecht intentó, sin éxito, convencer al gobierno de anular los resultados. Posteriormente, en 2014, Emílio fue el primer empresario en abogar por el regreso de Lula, lo que contribuyó a difundir el rumor sobre la supuesta falta de diálogo entre los empresarios y la Presidencia. La subasta actual demuestra que una mayor distancia ha beneficiado al Tesoro Nacional y al país; el diálogo institucional genera mejores resultados.
247 - A mediados del año pasado, el empresario Emílio Odebrecht, propietario de la mayor constructora del país, fue el primero en manifestar su deseo de que Lula volviera al poder, ya en 2014. En aquel momento, la presidenta Dilma respondió con elegancia: «Me alegro por él. Vivimos en una democracia. Si lo ha dicho, es porque quiere», afirmó (leer más). aquí).
Desde entonces, entre los líderes empresariales ha crecido una ola de inquietudes, con el siguiente discurso: hay falta de diálogo con la Presidencia, la confianza se ha visto afectada y las inversiones podrían disminuir. En una entrevista exclusiva con 247, concedida ayer, la presidenta Dilma respondió con un mensaje claro: «La relación es de cooperación, pero ni el empresario puede pretender subordinar al Estado, ni el Estado al empresario» (leer más). aquí)
Este viernes, el grupo Odebrecht de Emílio ganó la subasta del aeropuerto de Galeão con una oferta espectacular: R$ 19 mil millones, lo que representa una prima del 293% y una propuesta R$ 5 mil millones superior a la ofrecida por el segundo postor.
La cifra deja claro que Emílio temía perder la oportunidad de entrar por segunda vez en el mercado aeroportuario. En la primera ronda de subastas, tras ser derrotado en las licitaciones de Viracopos (SP) y Brasilia (DF), Odebrecht intentó presionar al gobierno para que anulara los resultados, alegando que los ganadores carecían de experiencia en el sector. No lo consiguió.
En esta ocasión, también trabajó entre bastidores para impedir la participación de los ganadores de subastas anteriores. Lo consiguió parcialmente.
Cuando se abrieron las ofertas, la de Odebrecht dejó claro que el grupo estaba rascándose el bolsillo —pagando 5 millones de reales más que el segundo licitador— porque tenía pánico de perder otro.
Moraleja: el diálogo a niveles más institucionales es bueno para el país y para las arcas nacionales.