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Los presupuestos serán ajustados y los ministerios tendrán que adaptarse a los parámetros, afirma Tebet.

Actualmente se está elaborando la propuesta de presupuesto, que deberá enviarse al Congreso antes del 31 de agosto.

Simone Tebet (Foto: Lula Marques/Ag. Brasil)

247 - La ministra de Planificación, Simone Tebet (MDB), declaró este miércoles (19), tras una reunión con el ministro de Finanzas, Fernando Haddad, que el Presupuesto de 2024 será rígido y que los ministerios del gobierno tendrán que adaptarse. Según ella, buena parte del margen liberado por el Presupuesto de Transición se destinará al gasto en salud y educación.

“Si bien contaremos con un margen fiscal significativo, una parte de este ya está destinada a tal fin, y los ministerios tendrán que adaptarse y comprender la realidad de los hechos, dado el marco y la Constitución que establecen los parámetros”, dijo Tebet.

Actualmente se está elaborando el proyecto de presupuesto, que deberá enviarse al Congreso antes del 31 de agosto. A finales de esta semana, cada ministerio recibirá información sobre la cantidad de recursos que le han sido asignados y tendrá hasta 15 días para remitir al equipo económico las cifras correspondientes a los programas incluidos en sus funciones.

Al preguntársele si los cambios en el marco fiscal afectarían el desarrollo de las políticas públicas prometidas por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Tebet explicó que la mayoría de los programas que proponía ya habían sido anunciados y, por lo tanto, ya estaban incluidos en el presupuesto.

Según ella, los programas que aún no se han anunciado formalmente, como la exención del impuesto sobre la renta para quienes ganan hasta 5 reales al mes, podrían posponerse hasta 2024 o 2025, dependiendo de las conversaciones con el Tesoro basadas en el progreso de la reforma tributaria en el Senado.

El ministro destacó que, además del marco fiscal, el avance de la reforma tributaria en la Cámara de Diputados sería la "guinda del pastel" de una serie de éxitos del equipo económico del gobierno, entre otros factores, que dieron como resultado un escenario macroeconómico más positivo.

“Ni en nuestros sueños más optimistas podríamos haber imaginado que, con una proyección inicial de crecimiento del PIB inferior al 1%, un 0,7%, ya tenemos una proyección de crecimiento del 2,5%, con la inflación y la inflación de los alimentos, que es más importante, a la baja… El aumento de los precios del combustible, que repercute positivamente en otros indicadores macroeconómicos, y la apreciación del dólar, junto con un tipo de cambio más fuerte, contribuirán a que el resultado general sea sumamente positivo”, afirmó. (Con información de Reuters).