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Para cubrir un déficit récord, el gobierno quiere subir los impuestos.

En un intento por equilibrar el presupuesto y subsanar un déficit récord de R$ 159 mil millones en las cuentas públicas, el equipo económico del gobierno de Michel Temer está preparando un nuevo aumento de impuestos; el objetivo es reforzar las arcas del gobierno, que ya ha aumentado el impuesto a los combustibles en aproximadamente R$ 35,5 mil millones; además de reforzar las arcas, el gobierno también cree que gravar a la llamada "clase alta" ayudaría a mejorar el índice de aprobación del gobierno de Michel Temer, que es rechazado por más del 90% de los brasileños.

(29 de mayo de 2017) (São Paulo - SP, Brasil) El presidente Michel Temer, el gobernador Geraldo Alckmin, João Doria y Henrique Meirelles en el Foro de Inversiones de Brasil 2017. Foto: Marcos Corrêa/PR (Foto: Paulo Emílio)

247 - En un intento por equilibrar el presupuesto y paliar un déficit récord de R$ 159 mil millones en las cuentas públicas, el equipo económico del gobierno de Michel Temer prepara un nuevo aumento de impuestos. El objetivo es reforzar las arcas públicas, que ya han incrementado el impuesto a los combustibles en aproximadamente R$ 35,5 mil millones.

Entre las propuestas analizadas se encuentra la creación de un nuevo tramo impositivo del 30% para quienes ganen R$ 20 o más al mes, además de la tributación sobre utilidades y dividendos. En conjunto, estas dos iniciativas podrían generar al menos R$ 19 millones tan solo en 2018. La eliminación de la exención del impuesto sobre la renta para los Bonos de Crédito Agropecuario (LCA) y los Bonos de Crédito Inmobiliario (LCI) podría incrementar los ingresos en otros R$ 4 millones.

Gravar los fondos de inversión inmobiliaria, que actualmente están exentos de impuestos al igual que los fondos de capital, es otra alternativa que analiza el equipo económico. Los inversores extranjeros que operan en el mercado financiero también podrían estar sujetos a tributación.

Además de reforzar las arcas públicas, el gobierno también cree que gravar a la llamada "clase alta" ayudaría a mejorar los índices de aprobación del gobierno de Michel Temer, que es rechazado por más del 90% de los brasileños.