La proporción de los salarios en el PIB cayó drásticamente a partir de 2016, el año del golpe de Estado contra Dilma.
Los beneficios empresariales han mostrado la trayectoria opuesta, creciendo y ocupando una parte cada vez mayor del PIB de Brasil.
247 - La participación de los salarios en el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil ha sufrido un fuerte descenso desde 2016, año del golpe de Estado contra la expresidenta Dilma Rousseff, a quien sucedió Michel Temer, quien implementó un impacto neoliberal en la economía brasileña con una reforma laboral que aún no se ha revertido. Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la participación de los ingresos de los trabajadores alcanzó su punto máximo en 2016, representando el 44,7% del PIB. Sin embargo, desde entonces, este porcentaje ha disminuido continuamente, alcanzando su nivel más bajo en 2021, cuando llegó al 39,2%, según [fuente faltante]. reportero del Globo.
Durante este mismo período, las utilidades empresariales han mostrado una trayectoria opuesta, creciendo y representando una proporción cada vez mayor del PIB de Brasil. El superávit bruto de explotación, que corresponde a las utilidades empresariales, aumentó del 32,1% en 2015 al 37,5% en 2021, alcanzando su mayor porcentaje desde el inicio de la serie histórica en el año 2000.
Los economistas señalan varios factores que han contribuido a este cambio en el panorama económico. Entre ellos, destacan la reducción de los ingresos laborales, la disminución del número de empleos y el aumento de las ganancias obtenidas mediante la digitalización y la automatización de los procesos productivos. Además, la práctica de la «pejotización» (contratación de trabajadores como autónomos en lugar de empleados con contratos laborales formales) ha contribuido a que los ingresos laborales se consideren ganancias empresariales.
