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Los aranceles de Trump causan caos en la cadena de suministro de alimentos entre Estados Unidos y Canadá

Los agricultores y productores de alimentos enfrentan incertidumbre debido a las barreras comerciales impuestas entre los dos países

El presidente Donald Trump en la Casa Blanca (Foto: REUTERS/Evelyn Hockstein)

247 - La guerra comercial desatada por el presidente estadounidense Donald Trump está generando incertidumbre y agitación en la cadena de suministro de alimentos entre Estados Unidos y Canadá. Según Bloomberg, según informó el periódico... El GloboLos nuevos aranceles impuestos por Trump (25% sobre la mayoría de los productos canadienses y mexicanos) afectan a productores y empresas que han dependido de una estructura logística integrada durante décadas. En respuesta, Canadá anunció aranceles de represalia del 25% sobre productos estadounidenses por un valor de 20,9 millones de dólares, incluyendo jugo de naranja, café y fruta.  

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, no ha descartado una mayor expansión de los aranceles, que afectaría a sectores como la carne de vacuno y de cerdo. Si bien Trump ha dado marcha atrás en algunas medidas, existe la posibilidad de que los aranceles regresen en abril, agravando las dificultades del sector agrícola. Por lo tanto, la industria alimentaria norteamericana se enfrenta a un desafío sin precedentes, con normas comerciales en constante cambio y un riesgo creciente de restricciones arancelarias aún más severas.  

Dependencia cruzada e impactos desiguales - La interdependencia comercial entre ambos países es evidente en la cadena de suministro agrícola. Canadá depende de Estados Unidos para gran parte de sus frutas y verduras durante todo el año, mientras que los estadounidenses importan carne de res, cerdo y mariscos de su vecino del norte. Sin embargo, la relación es desigual: mientras que el 76 % de las exportaciones canadienses se destinan a Estados Unidos, el flujo inverso representa menos de una quinta parte del total exportado por los estadounidenses.  

Esta disparidad indica que los productores canadienses enfrentarán mayores dificultades para reemplazar el mercado estadounidense, mientras que los consumidores estadounidenses tendrán más opciones para reemplazar los productos sujetos a aranceles. La campaña "Compre canadiense", que fomenta la sustitución de las importaciones estadounidenses, ya enfrenta obstáculos, ya que muchos productos carecen de equivalentes locales en cantidad o calidad suficientes.  

Crisis en la cadena porcina y el impacto en el mercado de la carne - El sector porcino ejemplifica la profunda integración entre los mercados canadiense y estadounidense. El productor de Manitoba, John Nickel, exporta unos 3 lechones semanalmente a granjas de Iowa y Minnesota, donde los animales se engordan y procesan para el mercado estadounidense. Con la imposición de aranceles, teme que los costos adicionales hagan inviable su modelo de negocio.  

El Medio Oeste de EE. UU., el mayor centro porcino del país, depende de productores canadienses como Nickel para satisfacer su demanda de lechones. Además, la ubicación geográfica de las granjas estadounidenses, cerca de los campos de maíz, ofrece una ventaja estratégica para la alimentación animal, lo que dificulta la reubicación de la producción.  

Nickel enfatiza que una posible reducción del comercio con EE. UU. requeriría una profunda reestructuración de la cadena de producción canadiense, algo que tardaría años en lograrse. La provincia de Manitoba, por ejemplo, carece de la infraestructura suficiente para mantener toda su producción dentro del país, lo que agravaría la crisis del sector.  

Desafíos en la importación de frutas y verduras - Los aranceles también afectan drásticamente las importaciones de frutas y verduras de Canadá. Datos de "Canada Food Flows" indican que el 67 % de las verduras y el 36 % de las frutas importadas al país provienen de Estados Unidos. Productos como la espinaca y la lechuga, por ejemplo, se importan principalmente de California y Arizona, con pocas alternativas viables.  

El investigador Kushank Bajaj advierte que la dependencia de Canadá de Estados Unidos es resultado de décadas de relaciones comerciales arraigadas, y no existen soluciones fáciles para diversificar los proveedores. Para productos perecederos como las fresas, la logística del transporte es crucial. Importar estos productos desde México u otros países podría tardar semanas, lo que aumenta los costos y compromete la calidad.  

George Pitsikoulis, director ejecutivo de Canadawide Fruit Wholesalers Inc., afirma que, aunque los canadienses intenten evitar los productos estadounidenses, la estructura de distribución actual dificulta este cambio. Muchos productos cultivados en México, por ejemplo, pasan por almacenes en Estados Unidos antes de ser enviados a Canadá. Esto significa que los artículos terminan sujetos a aranceles al entrar en territorio estadounidense, lo que aumenta su precio final.  

El impacto estructural de la disputa comercial - Los expertos en gestión de la cadena de suministro advierten que cambiar redes logísticas tan arraigadas es un proceso largo y costoso. El profesor Sunderesh Heragu, de la Universidad Estatal de Oklahoma, señala que reemplazar proveedores requiere tiempo y una inversión sustancial, así como negociaciones con nuevos socios comerciales.  

Igor Rikalo, CEO de o9 Solutions, afirma que la globalización ha permitido la creación de cadenas de suministro altamente interconectadas y cualquier intento de interrumpirlas tendrá impactos financieros y operativos considerables.   

La disputa arancelaria entre Estados Unidos y Canadá no solo genera incertidumbre para productores y consumidores, sino que también amenaza con desestabilizar una de las relaciones comerciales más sólidas del mundo. Si los aranceles se mantienen o se amplían, ambos países se enfrentarán a aumentos de precios, escasez de productos y una reestructuración compleja en sectores económicos clave.

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