Tijolaço: este es un país que va hacia atrás.
El editor de Tijolaço, Fernando Brito, señala que "mientras Folha [periódico] da un titular muy en línea con la serie 'Ahora las cosas van a mejorar' que nos hemos acostumbrado a leer en los periódicos después del golpe que llevó a Michel Temer al Palacio de Planalto, destacando un crecimiento insignificante del 1,1% en los ingresos públicos (...) la BBC llama la atención sobre dónde y con qué se están haciendo los 'ahorros', lo que todavía nos deja con un déficit de R$ 159 mil millones; el comentario aborda la caída de las inversiones públicas, que, después del golpe, volvieron al nivel de la década de 1990; 'Este es, en todos los sentidos, un país que va hacia atrás', lamenta".
Por Fernando Brito, en Tijolaço - Mientras Folha da un titular muy en línea con la serie "Ahora las cosas van a mejorar" que nos hemos acostumbrado a leer en los periódicos tras el golpe que llevó a Michel Temer al Palacio de Planalto, destacando un mísero crecimiento del 1,1% de los ingresos públicos (una verdad débil, porque se basa en menores ajustes por inflación y en la adopción de nuevos impuestos, como el PIS/Cofins a los combustibles), la BBC llama la atención sobre dónde y con qué se están haciendo los "ahorros", que todavía nos dejan con un déficit de R$ 159 mil millones.
El problema es que la disminución de la inversión pública nos está haciendo retroceder en el tiempo, a una época en la que las carreteras se deterioraban, la escasez de energía nos cegaba y la atención sanitaria y la educación eran mucho más precarias que hoy.
En las inversiones de los gobiernos estatales, que no pueden emitir deuda, el efecto fue más rápido, informa el periodista André Shalders:
La inversión combinada de todos los gobiernos estatales disminuyó de R$ 57,8 millones en 2014 a R$ 28,7 millones acumulados durante los 12 meses que finalizaron en junio de 2017, según una encuesta del IFI (Instituto Fiscal Independiente). Entre 1994 y 2000, la inversión promedio de los estados fue de R$ 30,6 millones anuales, en valores ajustados. Se espera que la inversión estatal cierre este año en el 0,4% del PIB, que equivale a la suma de todo lo que produce el país. En 2014, la cifra fue del 1%.
Se espera que el mismo patrón se repita en el gobierno federal y en los municipios, según Orair, investigador que estudia el tema en el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) desde hace casi diez años, desde 2009.
En la Unión, donde las inversiones totalizaron R$ 141 mil millones en 2014, según el artículo, ellas cayeron de los R$ 129,1 mil millones proyectados en la ley de presupuesto de 2017 y disminuirán a R$ 98,6 mil millones en 2018 (24% menos).
Éste es, en todos los sentidos, un país que va hacia atrás.