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Despidos en Mercado Libre reavivan el debate sobre IA y empleo.

El despido de 119 empleos en América Latina pone de relieve cómo la inteligencia artificial ya está transformando los empleos cualificados, exigiendo nuevas competencias.

Los despidos en Mercado Libre reavivan el debate sobre la IA y el empleo (Foto: Dragos Condrea/Freepik)

247 - Los despidos anunciados por Mercado Libre en los últimos días han vuelto a poner la inteligencia artificial en el centro del debate sobre empleo, productividad y reorganización del trabajo. La compañía confirmó el despido de 119 empleados en Latinoamérica, 38 de ellos en Brasil, concentrados en áreas relacionadas con la experiencia del usuario, en una medida asociada al mayor uso de herramientas basadas en IA.

Según información publicada por la prensa, la compañía negó que se esté produciendo una sustitución directa de personas por tecnología y calificó la decisión como una "medida puntual". Aun así, el episodio puso de relieve cómo la automatización ya está empezando a transformar los puestos cualificados dentro de las empresas, incluso en sectores que tradicionalmente dependen de una intensa interacción humana.

El caso de Mercado Libre refleja un fenómeno más amplio observado en diferentes segmentos de la economía. El avance acelerado de la inteligencia artificial ha reavivado el temor al desempleo masivo, pero los datos más recientes apuntan a un escenario más complejo. Una encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indica que menos del 10% de los empleos en los países analizados presentan un alto riesgo de automatización total. En la mayoría de las ocupaciones, la tecnología reemplaza tareas específicas, no empleos completos, lo que aumenta la demanda de habilidades digitales, analíticas y conductuales.

Según João Paulo Ribeiro, director ejecutivo de Grupo Inove, las reacciones a anuncios como el de Mercado Libre suelen confundir la transformación con la eliminación de puestos de trabajo. «La inteligencia artificial automatiza tareas repetitivas y operativas, pero eso no implica la eliminación de profesionales. Lo que está ocurriendo es una reorganización del trabajo dentro de las empresas, con nuevas responsabilidades y nuevos requisitos de cualificación», afirma.

En la práctica, esta reorganización ya es visible en áreas como atención al cliente, ventas, operaciones administrativas y soporte técnico. Los sistemas de IA han comenzado a gestionar las evaluaciones iniciales, el análisis de datos y las respuestas estandarizadas, mientras que la demanda de profesionales capaces de interpretar información, tomar decisiones y gestionar situaciones más complejas está en aumento. Un estudio de PwC muestra que el 73 % de los consumidores brasileños considera la experiencia tan importante como el precio o el producto, lo que refuerza la importancia del factor humano en momentos críticos de la experiencia del cliente.

Los expertos advierten que el mayor riesgo reside en adoptar tecnología enfocada exclusivamente en la reducción de costos. Un estudio de la Fundación Getulio Vargas (FGV) indica que las empresas que tratan áreas como la atención al cliente y las operaciones simplemente como centros de costos enfrentan mayores dificultades para obtener beneficios sostenibles de la digitalización. En estos casos, la automatización puede resultar en pérdida de calidad, mayor repetición del trabajo y daño a la reputación.

Ribeiro cree que este error sigue siendo común en el mercado brasileño. «Cuando la IA se utiliza únicamente para optimizar las estructuras, la ganancia suele ser momentánea. La empresa pierde eficiencia, compromiso interno y adaptabilidad. La tecnología genera valor cuando libera a las personas de las tareas operativas y les permite dedicarse a actividades con mayor impacto estratégico», afirma.

Los efectos positivos tienden a surgir cuando la inteligencia artificial se integra en una agenda de crecimiento. Las proyecciones del Banco Central indican una expansión del 2,1 % en el sector servicios en 2025, impulsada por la digitalización y la demanda de experiencias más personalizadas. En este contexto, la IA se está utilizando para aumentar la productividad, crear nuevos modelos de trabajo e impulsar la generación de ingresos en segmentos que antes estaban limitados por la escala o el costo.

La transformación tecnológica también está abriendo oportunidades para nuevas ocupaciones. Informes internacionales indican una creciente demanda de analistas de datos, especialistas en automatización, gerentes de productos digitales, diseñadores de experiencias y profesionales híbridos que combinan conocimientos técnicos y visión para los negocios. «Las profesiones no están desapareciendo. Están cambiando», resume el ejecutivo.

Según Ribeiro, el debate sobre el desempleo masivo termina desviando la atención del punto central. «El problema no es que la IA elimine empleos, sino la falta de preparación de empresas e individuos para este nuevo escenario. Quienes invierten en capacitación, rediseño de procesos y uso responsable de la tecnología tienden a generar mayor productividad, ingresos y oportunidades», afirma.

Al equilibrar datos y práctica, la inteligencia artificial se presenta menos como una amenaza generalizada y más como un factor decisivo en el mercado laboral. Amplía la brecha entre empresas bien estructuradas y organizaciones sin preparación, y redefine el rol de los profesionales en diversos campos. Sin embargo, el impacto final no estará determinado por la tecnología en sí, sino por las decisiones estratégicas que se tomen ahora.