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Las empresas priorizan el diagnóstico emocional para empezar 2026 con estabilidad.

La presión económica, los nuevos requisitos legales y los perfiles de la fuerza laboral están llevando a las empresas a mapear la salud emocional para reducir riesgos y conflictos.

Las empresas priorizan el diagnóstico emocional para empezar 2026 con estabilidad (Foto: Dragos Condrea/Freepik)

247 - Las empresas llegan al final de 2025 enfrentándose a un desafío que impacta directamente el rendimiento económico y la sostenibilidad empresarial: la salud emocional de los trabajadores. Datos de la Organización Mundial de la Salud indican que la depresión y la ansiedad provocan la pérdida de aproximadamente 12 mil millones de días laborales al año en todo el mundo, generando un costo estimado de US$1 billón en pérdida de productividad. En Brasil, este escenario ha llevado a las empresas a reevaluar sus prioridades y a centrarse en el diagnóstico de salud emocional como punto de partida para un inicio de 2026 más predecible en el entorno corporativo. Esta información se basa en una encuesta de la OMS y en análisis de expertos en salud emocional en el trabajo.

Según la psicóloga y abogada Jéssica Palin Martins, especializada en salud emocional en el ámbito empresarial, el diagnóstico ha dejado de ser un tema secundario en las organizaciones. Fundadora de IntegraMente y con más de diez años de experiencia en el sector, afirma que el tema se ha integrado en la planificación estratégica. «No tiene sentido empezar el año simplemente revisando objetivos y procesos sin comprender cómo se encuentran las personas emocionalmente. El diagnóstico emocional se ha convertido en un punto de partida para tomar decisiones más coherentes», afirma.

Este movimiento se produce en un contexto de mayores exigencias regulatorias y sociales. La actualización de la Norma Regulatoria n.º 1, publicada por el Ministerio de Trabajo y Empleo en agosto de 2024, amplió el alcance de la Gestión de Riesgos Laborales al incluir los factores psicosociales relacionados con el trabajo. Con la finalización del período de adaptación estipulado por ley, la norma ya tendrá efectos prácticos, lo que convierte a 2026 en un hito para que las empresas se adapten a los nuevos requisitos.

Además de la legislación, los cambios en el perfil de la fuerza laboral han influido en las estrategias corporativas. El informe global... Encuesta de la Generación Z y los Millennials 2024Según un estudio de Deloitte, aproximadamente el 40 % de los profesionales de la Generación Z afirman sentirse estresados ​​o ansiosos constantemente o la mayor parte del tiempo, a menudo asociándolos con el entorno laboral. Los expertos creen que estos datos refuerzan la necesidad de acciones estructuradas y continuas centradas en el bienestar emocional.

Según Jéssica Palin Martins, el diagnóstico emocional funciona como una lectura organizada del clima interno y los factores que generan estrés. «Cuando una empresa transforma las percepciones en datos, puede ir más allá de la improvisación y comprender dónde residen los principales riesgos emocionales. Esto les permite actuar antes de que el problema se traduzca en conflictos, ausencias o pérdida de rendimiento», afirma.

El impacto financiero de un clima organizacional inestable también influye en las decisiones. Estimaciones de la consultora Gallup indican que el costo de reemplazar a un profesional puede variar desde aproximadamente el 40% de su salario anual en puestos operativos hasta el 200% en puestos de liderazgo, dependiendo del nivel de especialización y responsabilidad. Para las empresas, prevenir la rotación de personal y reducir el absentismo se ha convertido en un problema tanto económico como humano.

Según la experta, las empresas que realizan este tipo de mapeo a finales de año suelen comenzar el siguiente ciclo en condiciones más favorables. «Enero suele revelar lo que quedó pendiente en la segunda mitad del año. Quienes comienzan el año con un diagnóstico, una retroalimentación clara y un plan de acción ahorran tiempo y reducen el estrés», afirma.

Según Palin Martins, la tendencia es que el diagnóstico emocional deje de ser una iniciativa puntual y se convierta en parte de la gestión rutinaria. «El clima organizacional no se puede mantener con una encuesta anual. Requiere un monitoreo continuo, con decisiones prácticas para el liderazgo. Cuando esto sucede, los problemas emocionales ya no se abordan solo cuando la crisis ya se ha consolidado», concluye.