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La marca Fala está transformando la inclusión en un negocio sostenible en la moda brasileña.

Creada por dos ex socios del salón, la marca de género neutro nació de la planificación, ganó escala con el apoyo de Sebrae (Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas) y hoy cuenta con una fuerte presencia digital.

La cantante y actriz Linn da Quebrada es una de las modelos de la marca de género neutro "Fala" (Foto: Nota de Prensa)

247 - Cuando decidieron transformar la forma en que la moda podía abarcar cuerpos e identidades, las emprendedoras Luciana Celestino y Aline Fregne tenían claro que el cambio requeriría más que solo intención. Tras 15 años como socias en un salón de belleza en São Paulo, ambas comenzaron a desarrollar la idea de un negocio que conectara con personas de todos los géneros y tallas, combinando la experiencia previa de Aline en moda con el deseo de Luciana de cambiar de sector tras años en la rutina del salón.

El camino que condujo a la creación de Fala, una marca de moda de género neutro con sede en Vila Mariana, São Paulo, fue relatado en contenido de Sebrae e ilustra cómo la planificación y la capacitación pueden transformar una idea en un negocio estructurado. Inicialmente, el dúo mantuvo ambos negocios en paralelo e incluso incluyó la venta de ropa en el CNPJ (Certificado Nacional de Identificación Fiscal) del salón, en una fase de prueba que duró dos años.

“Pasamos dos años probándolo en la práctica”, dice Luciana. El punto de inflexión llegó cuando conocieron la metodología Canvas durante la Feria de Emprendedores del Sebrae. A partir de esa experiencia, las empresarias comenzaron a invertir en cursos de finanzas, marketing y recursos humanos, así como en mentoría enfocada en la estructuración de su nuevo negocio.

“Elaboramos el plan de negocios y pasamos ocho meses preparándonos para hacer realidad nuestro negocio”, recuerda Luciana. Según ella, aprender sobre administración fue crucial para consolidar la marca. “Le digo a cualquiera que vaya a emprender: busque Sebrae. Si aprendes sobre administración de empresas, puedes vender cualquier cosa”, afirma.

Fala se lanzó oficialmente en 2018. Actualmente, la empresa cuenta con 10 empleados directos, mantiene dos talleres externalizados y ha consolidado una importante presencia digital, con más de 86 seguidores en Instagram. El crecimiento de la marca refuerza un punto central del emprendimiento: transformar una buena idea en un negocio sostenible requiere método, análisis y preparación.

Con el fin de año acercándose, un período en el que muchos emprendedores replantean estrategias y exploran nuevos caminos, la planificación vuelve a ser el centro de la toma de decisiones. Según Enio Pinto, Gerente de Atención al Cliente y Relaciones con el Cliente de Sebrae Nacional, este es el momento ideal para revisar la planificación estratégica como herramienta para lograr resultados concretos.

Según Enio, planificar significa establecer la ruta entre la situación actual de una empresa y la etapa que pretende alcanzar. «La planificación es el proceso paso a paso necesario, con los recursos adecuados, para garantizar que esta transición se realice de forma consistente», explica.

Entre las herramientas que recomienda se encuentra el plan de negocios, que ayuda a los emprendedores a sustituir las conjeturas por decisiones basadas en datos. Según Enio Pinto, este plan debe basarse en tres pilares fundamentales.

El primero es el mercado. Antes de cualquier acción, es necesario comprender el entorno en el que se pretende operar, identificando quién es el cliente, quiénes son los proveedores y cómo se comporta la competencia. "De nada sirve saber a quién vender si no se sabe a quién comprar ni se comprende el posicionamiento respecto a quienes ya están en el mercado", enfatiza.

El análisis abarca tanto el entorno externo, identificando oportunidades y amenazas, como el interno, reconociendo las fortalezas y debilidades del negocio. El segundo pilar es el equipo, que se refiere a las personas responsables de ejecutar el plan. Esto incluye la definición de perfiles, la experiencia necesaria y el número adecuado de profesionales para impulsar el crecimiento previsto.

El tercer pilar es el financiero. La planificación en este ámbito implica recursos, proyecciones y pronósticos, con especial énfasis en el control del flujo de caja. Para Enio, esta herramienta es crucial para la toma de decisiones. «Es la bola de cristal del emprendedor», afirma.

Con el flujo de caja, explica, es posible anticipar periodos de escasez de recursos —evaluando la necesidad de crédito o renegociación— e identificar épocas de excedentes, planificando reinversiones. «Con el flujo de caja, el emprendedor puede planificar y tomar decisiones con antelación. Esto evita sorpresas y permite un pensamiento estratégico», afirma.