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La reforma tributaria mantiene el Simples Nacional, pero requiere planificación.

El nuevo sistema tributario preserva el régimen para las micro y pequeñas empresas, pero cambia las reglas y exige un análisis estratégico durante la transición hasta 2033.

Sencillo Nacional (Foto: Agência Brasil)

247 - La aprobación de la Reforma Tributaria, que propone la simplificación de los impuestos al consumo en Brasil, ha reavivado una pregunta común entre los micro y pequeños empresarios: ¿se acabará el Simples Nacional (Sistema Tributario Nacional Simplificado)? La respuesta es no. El sistema sigue vigente, pero el nuevo modelo trae cambios significativos que requieren atención, planificación y una evaluación más exhaustiva por parte de las empresas clasificadas en esta categoría.

Según información de Agilize Contabilidade, el Sistema Nacional de Impuestos Simplificados (Simples Nacional) continuará como un régimen de recaudación tributaria diferenciada, manteniendo la unificación de impuestos y la propuesta de simplificación para empresas con ingresos anuales de hasta R$ 4,8 millones. Aun así, la creación del IVA dual —compuesto por la Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS), de jurisdicción federal, y el Impuesto sobre Bienes y Servicios (IBS), administrado por estados y municipios— altera el entorno fiscal e impacta especialmente a los proveedores de servicios y a las empresas que participan en cadenas productivas más complejas.

Uno de los puntos más sensibles del nuevo modelo es la limitación a la generación de créditos fiscales para clientes que no forman parte del Régimen Tributario Nacional Simplificado. Dado que las empresas que optan por este régimen simplificado no permiten el uso de los créditos del IBS y del CBS, las micro y pequeñas empresas podrían perder competitividad al abastecer a las medianas y grandes empresas, que tienden a priorizar a socios capaces de repercutir estos créditos a lo largo de la cadena de suministro.

Según Rafael Caribé, director ejecutivo y cofundador de Agilize Contabilidade, la reforma cambia la lógica de la selección automática para el régimen tributario simplificado. «El Simples Nacional no termina, pero deja de ser automáticamente la mejor opción en todos los casos. Con la reforma, algunas empresas podrían necesitar comparar escenarios y evaluar si permanecer en el régimen simplificado sigue teniendo sentido desde el punto de vista financiero y comercial», explica.

Otro factor que requiere atención es el período de transición, que se prevé se extienda hasta 2033. Durante este tiempo, las empresas tendrán que coexistir simultáneamente con el sistema actual y el nuevo modelo tributario, lo que aumenta la complejidad operativa y refuerza la necesidad de apoyo contable especializado.

Para Caribé, el mayor desafío no solo será comprender las nuevas normas, sino actuar con proactividad. «La reforma ofrece oportunidades de simplificación a largo plazo, pero a corto y mediano plazos requiere organización, revisión de precios y planificación fiscal. Quienes se preparen ahora tendrán una ventaja competitiva», concluye.