"La cuestión central para Brasil es la industrialización", dice Valter Pomar.
La solución para la industrialización de Brasil debe pasar por un papel más activo del Estado.
247 - El historiador y líder del Partido de los Trabajadores (PT), Valter Pomar, en una entrevista con TV 247, analizó los desafíos que enfrenta la política exterior y económica del gobierno de Lula. Pomar se refirió a la política exterior del gobierno de Lula, que describió como "hiperactiva". Enfatizó que esta postura podría generar adversarios en el escenario internacional. El papel destacado de Brasil en diversos temas globales, como la diplomacia Sur-Sur, fortaleció su presencia global, pero también generó desafíos diplomáticos.
Para mantener su liderazgo en esta política exterior, Brasil necesita una política económica que apoye al gobierno. En este sentido, Pomar destacó la persistencia del país como una economía primario-exportadora y altamente financiarizada, y la urgente necesidad de desarrollar su base industrial. Planteó la cuestión fundamental de dónde provendría la inversión necesaria para impulsar esta industrialización.
Las opciones tradicionales incluyen la inversión extranjera y el capital privado, pero Pomar destacó las limitaciones y contradicciones de ambas. China, por ejemplo, tiene sus propias consideraciones estratégicas y no quiere convertir a Brasil en un competidor directo. Además, el capital privado suele ser reacio a las inversiones a largo plazo.
Valter Pomar también argumentó que la solución para la industrialización de Brasil pasa por un papel más activo del Estado. Sin embargo, enfatizó que esto solo es posible si el Estado cuenta con suficientes recursos financieros y fuerza política para endeudarse, si es necesario. Esto, a su vez, requiere un Estado fuerte.
Pomar observó que Brasil enfrenta una serie de desafíos en este sentido. Los ingresos fiscales son insuficientes para financiar proyectos de industrialización a gran escala, y la "meta de déficit cero" es una política que impone importantes limitaciones. Además, mencionó otro obstáculo para el desarrollo económico e industrial de Brasil: la política del Banco Central, dirigido por Roberto Campos Neto. Ver: