"La reproducción del capital en Brasil ya no necesita de militares", afirma Mascaro.
Alysson Mascaro señala que el poder económico y el aparato judicial han tomado protagonismo en la maquinaria política brasileña.
247 - La entrevista con el filósofo y jurista Alysson Mascaro en el programa Boa Noite 247 ofreció un análisis fundamental para comprender el momento político actual del país. A partir del debate en torno al encarcelamiento de altos mandos militares en el caso del intento de golpe de Estado, Mascaro argumentó que el papel de las Fuerzas Armadas ha perdido importancia estructural en la lógica del capitalismo brasileño contemporáneo. En el programa TV 247, Mascaro afirmó que los acontecimientos recientes confirman una tesis que viene desarrollando desde hace años: «La reproducción del capital en Brasil ya no requiere de los militares». Para él, el proceso histórico que culminó con el castigo a los generales golpistas revela una reorganización del poder que sitúa el núcleo jurídico-institucional y el establishment económico y financiero en el centro del tablero.
El cambio de poder dentro del golpe.
Durante la entrevista, Mascaro recordó que, en el golpe de 2016, hubo una inversión de roles en comparación con lo ocurrido en 1964. Según él, "en 2016, los civiles —y por 'civiles puros' me refiero a la casta, al estamento judicial— estaban a la cabeza, y los militares estaban detrás". Para el filósofo, este escenario explica por qué la rendición de cuentas actual recae solo en una parte de la cúpula militar. Argumentó que el Ministerio Público y el Poder Judicial desencadenaron y pusieron fin al ciclo golpista, y que esto se revela en el hecho de que "quienes nunca son arrestados, quienes nunca son llevados a juicio, tienen el mayor poder". Si bien los generales son condenados, las figuras centrales de la maquinaria legal permanecen intactas.
El papel secundario de las Fuerzas Armadas en la maquinaria económica.
Mascaro argumentó que la caída de los militares involucrados en el intento de golpe no afecta los pilares económicos del país: "Si son arrestados, la reproducción económica de Brasil, Faria Lima [un importante distrito financiero de São Paulo], continúa de la misma manera". Reiteró que el capital financiero y los agentes que operan el aparato judicial ahora tienen prioridad en la protección sistémica. Al comparar esta situación con la presencia militar en golpes anteriores, el jurista observó que la transición es reveladora: "Si arrestaron a un general y no le pasó nada a Sérgio Moro ni a Dallagnol, entonces es una señal de que el estamento militar puede utilizarse como una forma de condenar un momento histórico, porque no importan tanto".
Blindando el núcleo jurídico y económico.
El profesor destacó que este núcleo central —compuesto por sectores del Poder Judicial, el Ministerio Público, la policía y las élites financieras— constituye hoy el eje decisivo del conservadurismo brasileño. Según él, este circuito opera de forma cerrada: «es el circuito cerrado de la reproducción del capital, que equilibra todas las cuentas».
Según Mascaro, es este blindaje el que impide revisiones estructurales, como cambios en la formación ideológica de las escuelas militares o la rendición de cuentas de los agentes legales que orquestaron el golpe de 2016. Mientras tanto, se imponen castigos puntuales a una parte de la cúpula militar, sin alterar el funcionamiento subyacente.
Un día histórico que revela nuevas jerarquías de poder.
Reflexionando sobre la importancia de las detenciones militares, Mascaro afirmó que el episodio es relevante, pero sobre todo revela un cambio de prioridades dentro del Estado brasileño. Declaró que «la detención de un general golpista de derecha es algo nuevo», pero que esta novedad debe interpretarse desde otra perspectiva: que el estamento militar ha dejado de ser indispensable para la dominación económica.
Según Mascaro, el hecho de que miembros de las Fuerzas Armadas fueran castigados mientras que sectores civiles estratégicos permanecieron intactos demuestra que la maquinaria que sustenta el capitalismo brasileño ha reorganizado sus instrumentos. En su opinión, el castigo no representa un verdadero reequilibrio institucional, sino la confirmación de una jerarquía en la que la fuerza decisiva ya no reside en los cuarteles. Watch:

