“Brasil quiere ser el ‘sheriff’ de América Latina al vetar a Venezuela del BRICS”, critica Breno Altman
La decisión de Lula genera tensiones con Maduro y contradice la tradición diplomática del Partido de los Trabajadores y la izquierda brasileña, dice analista político
247 - El veto de Brasil al ingreso de Venezuela al BRICS generó serias controversias y debilitó las relaciones con el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, tradicional aliado latinoamericano, como señaló en el programa el analista político Breno Altman. Análisis de 20 minutos, de Opera Mundi. Altman argumenta que la decisión del gobierno de Lula, tomada durante la reciente cumbre de los BRICS en Kazán, Rusia, representa un abuso de confianza y marca una injerencia sin precedentes en la política interna de un país vecino.
"Al vetar a Venezuela, Brasil asume el papel de 'sheriff' de Latinoamérica, un rol que históricamente hemos repudiado y criticado en Estados Unidos", argumenta Altman. Para él, la exclusión de Venezuela es una medida que socava el espíritu de los BRICS y la tradición antiimperialista que siempre ha sido apreciada por el Partido de los Trabajadores (PT) y los gobiernos de izquierda de la región.
Durante la reunión en Kazán, el canciller brasileño, Mauro Vieira, aseguró a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, que no habría veto, lo que convirtió la postura de Brasil en una sorpresa desconcertante. Altman enfatizó que, si bien el gobierno brasileño alegó un abuso de confianza debido a que Maduro no presentó los resultados desagregados de las elecciones venezolanas de julio, esta justificación no se sostiene, ya que el Pacto de Barbados, firmado entre el gobierno venezolano y la oposición, no contempla la sumisión de la soberanía electoral venezolana al juicio de otros países.
Según Altman, la decisión también apunta a una posible presión de Estados Unidos sobre Brasil, especialmente dado el acercamiento de Lula a China y las recientes negociaciones sobre la Nueva Ruta de la Seda. Altman señala que Estados Unidos ha expresado abiertamente su incomodidad con la idea de un pacto entre Brasil y China, lo que podría haber influido en la decisión de Brasilia. Para el analista, la postura vacilante de Brasil podría resultar en un debilitamiento de su política exterior, poniendo en peligro su liderazgo en la región.
En respuesta al veto, el presidente ruso, Vladímir Putin, citó la "divergencia" con Brasil y pidió a ambos países que restablecieran relaciones amistosas. Altman criticó la actitud de Brasil, calificándola de "imperdonable", y cuestionó la orientación de la política exterior del actual gobierno, argumentando que el veto a Venezuela no contribuye a los objetivos estratégicos de la integración latinoamericana y la multipolaridad, y constituye una "traición a la lucha antiimperialista".
Para el analista, al poner los intereses internos y externos de Estados Unidos por delante de la integración y la solidaridad latinoamericana, Brasil "rompe la confianza de aliados históricos" y deja de lado a un país que "estuvo al lado del PT en los momentos más difíciles", incluido el golpe de 2016 y el encarcelamiento de Lula.
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