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"La masacre de Río forma parte de un complot contra el presidente Lula", afirma Paulo Sérgio Pinheiro.

“Río y otros estados se asemejan a fortalezas frente al poder federal”, afirma el exministro.

Paulo Sérgio Pinheiro (Foto: Brasil247)

247 - La entrevista concedida a TV 247 por Paulo Sérgio Pinheiro, catedrático de ciencias políticas de la Universidad de São Paulo (USP) y exministro de la Secretaría de Estado de Derechos Humanos, reveló su valoración de que la masacre más reciente en Río de Janeiro forma parte de una operación con motivaciones políticas contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT).

Según el exministro, el departamento de criminalística de Río de Janeiro reproduce un problema estructural que persiste desde hace décadas. Afirma que «el departamento de criminalística de Río de Janeiro, al igual que todos los cuerpos policiales, está totalmente controlado por el gobierno de extrema derecha del gobernador Cláudio Castro», y subraya que el Brasil constitucional aún no ha logrado garantizar la independencia técnica de estos organismos. Para él, el hecho de que las secretarías de seguridad sigan dirigiendo las investigaciones forenses significa que «los propios investigados controlan la investigación», lo que imposibilita las investigaciones imparciales sobre operativos policiales de este tipo.

Pinheiro también cree que el entorno político e institucional de Río de Janeiro se ha consolidado como un territorio resistente a las acciones del gobierno federal. «Río de Janeiro y otros estados se asemejan a fortalezas frente al poder federal», afirmó, criticando lo que considera una cultura consolidada de autonomía armada.

Otro punto destacado fue la intención de la extrema derecha de clasificar a las organizaciones criminales como narcoterroristas, una medida que considera inapropiada. Según Pinheiro, «considerar a las organizaciones criminales como narcoterroristas es un auténtico disparate», una estrategia que, afirma, sirve más al discurso político de la extrema derecha que a la realidad de las investigaciones.

Al comentar sobre la megaoperación que movilizó a 2,5 agentes, el profesor enfatizó al señalar elementos que, en su opinión, refuerzan la naturaleza política de la acción. “Todo estaba preparado para ser registrado, los 2,5 hombres… ¿Por qué 2,5 hombres? ¿Qué hicieron?”, cuestionó. Destacó la exigencia del ministro Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal (STF), quien solicitó un informe detallado de las acciones de cada agente movilizado. Para Pinheiro, el episodio se inscribe claramente en “un contexto político de conspiración, un complot de extrema derecha, tras la condena de su líder supremo [Jair Bolsonaro] y sus generales secuaces que pretendían dar un golpe de Estado”.

El politólogo también cree que el país se enfrenta a una acumulación de distorsiones institucionales que erosionan la democracia. «Se trata de un conjunto de problemas que la gobernanza democrática aún no ha podido superar», afirmó, abogando por nuevas formas de afrontar la dinámica de la seguridad pública dominada por gobiernos estatales alineados con la extrema derecha.

Según Pinheiro, cualquier intento de cooperación con funcionarios estatales actuales está condenado al fracaso. “Esto solo se superará si se hace de otra manera. No tiene sentido crear un centro de cooperación con el mismísimo perpetrador de la masacre, que es el gobernador Cláudio Castro”, declaró. Añadió que “él y otros colegas solo ven esta forma de lidiar con el crimen organizado”, criticando la lógica de las operaciones espectaculares y opacas que, a juicio del investigador, profundizan la crisis de seguridad en el país.

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