"Es deber del juez detener", dice Serrano sobre el caso del grillete electrónico de Bolsonaro.
El experto legal Pedro Serrano explica por qué violar un grillete de tobillo lleva al encarcelamiento de Bolsonaro y traslada la carga de la prueba hacia él para demostrar que no intentó huir.
247 - Según el jurista Pedro Serrano, la prisión preventiva de Jair Bolsonaro tras violar su tobillera electrónica se deriva de una norma procesal penal directa: romper el dispositivo conlleva prisión, sin margen de decisión para el juez. En sus palabras, "no es un derecho del juez encarcelar, es su deber encarcelar. Es un deber porque tiene el deber de mantener la eficacia del proceso penal. Así que no hay otra opción, no hay solución, tiene que ir a la cárcel, ¿no?".
En una entrevista con el programa Boa Noite 247, Serrano afirmó que la conducta de Bolsonaro genera una presunción legal que solo puede revocarse si el expresidente presenta pruebas consistentes. Explicó que este tipo de situaciones se consideran legalmente "presunciones refutables". "Es decir, es un tipo de presunción que puede probarse lo contrario, que puede revocarse mediante una decisión judicial, pero entonces la carga de la prueba recae sobre él".
El martes (25), el Tribunal Supremo emitió la sentencia definitiva en el proceso penal contra Bolsonaro por el intento de golpe de Estado. Con ello, comenzó a cumplir su condena de más de 27 años.
Violación del grillete de tobillo y arresto automático.
Serrano evaluó que el incidente del grillete electrónico no requiere, en este momento, una investigación específica sobre las circunstancias alegadas por la defensa. Resumió su postura directamente: "No veo muchas razones para investigar en este momento". Según el jurista, la versión de que Bolsonaro actuó en un ataque de ira y sin intención de huir debe ser demostrada por el propio expresidente, y no presumida.
Basándose en esta lógica, el jurista argumentó que las acciones del Poder Judicial siguen un patrón común en otros países que utilizan monitoreo electrónico: “Si violas cualquier requisito relacionado con la tobillera, eres arrestado. De hecho, en cualquier democracia del mundo, la norma aquí en Brasil es idéntica. Es decir, si la persona viola la tobillera, va a la cárcel”. Luego reforzó la naturaleza objetiva de la norma: “En realidad, la norma es muy clara. Si violas la tobillera, vas a la cárcel”.
La carga de la prueba recae sobre Bolsonaro.
Según el análisis de Serrano, desde el momento en que Bolsonaro rompió el grillete electrónico, tiene el deber de demostrar que no intentó huir ni violó deliberadamente la medida cautelar. "Por lo tanto, hasta que demuestre que lo que dice es absolutamente cierto, debe permanecer en prisión", declaró.
Insistió en que, en esta etapa, no procede una búsqueda activa por parte del Estado de nuevas pruebas que apoyen la versión presentada por la defensa. En este punto, fue categórico: «Es él quien debe presentar las pruebas y, con base en lo que presente, si hay algún atisbo de verdad, de una afirmación legítima, de una base fáctica mínima en las pruebas presentadas por él, entonces la policía investiga; si no, ¿para qué perder el tiempo del Estado?».
Serrano también enfatizó que la propia afirmación de un colapso mental o pérdida de control debe estar respaldada por evidencia objetiva: "y ahora la carga de la prueba recae sobre él. Tiene que demostrar que se encontraba en un estado mental atípico y que no quería huir"..
Acto político y error de cálculo
Al comentar sobre la conducta de Bolsonaro respecto a la destrucción de su tobillera electrónica, Serrano expresó desconfianza ante la versión presentada. Afirmó: «Tengo dudas sobre esta versión. Ni siquiera creo, quizás, que realmente quisiera huir, pero la impresión que tengo es que quería llevar a cabo un acto político. Luego, obviamente, se pegó un tiro en el pie, porque son quienes son y a veces lo hacen».
Según el jurista, el intento de transformar el acto en un gesto político terminó produciendo el efecto contrario, fortaleciendo la justificación legal de la detención y aumentando la desconfianza en el Poder Judicial frente a nuevas solicitudes de beneficios.
Crítica a Estados Unidos y defensa de la aplicación de la ley.
Serrano también criticó la declaración de un subsecretario de Estado estadounidense, quien cuestionó la decisión del ministro Alexandre de Moraes. El jurista calificó la declaración de incompatible con la propia práctica del sistema judicial estadounidense: «Lo que también quería decir sobre este asunto es que la declaración de este subsecretario de Estado estadounidense es sumamente irresponsable. Y en Estados Unidos, en su país, se es mucho más riguroso en estos temas. La persona no necesitó tocar nada de lo que hizo mientras llevaba la tobillera; fue arrestada»..
Añadió que la destrucción del equipo también debería generar responsabilidad financiera: «Por ejemplo, no se consideró que Bolsonaro tuviera que pagar por el monitor de tobillo. Esto debe considerarse. Le prendió fuego gratuitamente; tiene que pagarlo. Es propiedad pública».
Serrano evaluó además que sectores del gobierno del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, buscan tratar a Bolsonaro como alguien por encima de la ley: "Ahora, parece que la gente de la administración Trump quiere que Bolsonaro sea un príncipe, un ciudadano de primera, por encima de la ley, ¿verdad?". Luego cuestionó el trato preferencial: "Cualquiera de nosotros puede ser procesado. ¿Qué tiene de especial para que no deba ser investigado por el Estado? No hay razón. El Estado investiga a quien considera necesario. Si hay incluso una mínima prueba consistente, que procesen a alguien".
Futuro arresto domiciliario y desconfianza en el Poder Judicial
Respecto a la posibilidad de que Bolsonaro vuelva a la prisión domiciliaria, Serrano consideró que la solicitud podría presentarse, pero bajo un análisis riguroso. Enfatizó que el Poder Judicial debe actuar con cautela tras el incidente del grillete electrónico: "Ahora bien, es importante decir que el Poder Judicial tiene, no el derecho, sino el deber de actuar con sospecha ante cualquier solicitud de prisión domiciliaria, porque ha demostrado falta de respeto por el sistema de justicia y ha violado una clara norma de precaución".
Según el perito jurídico, sólo una condición médica muy bien documentada justificaría la concesión de nuevo del arresto domiciliario: "el arresto domiciliario sólo debería concederse si se demuestra muy claramente mediante dictámenes médicos públicos que no hay otra manera de garantizar su salud".
Condiciones de custodia y protección de la salud
Al hablar sobre las condiciones actuales de detención, Serrano describió el papel del ministro Alexandre de Moraes en la organización del lugar de detención de Bolsonaro: "El ministro Alexandre tomó todas las precauciones, cabe mencionarlo, respecto a su salud. Permitió el ingreso de cualquier médico que le indicara, en cualquier momento, dondequiera que estuviera preso. Lo confinó en un lugar específico y cómodo, sin contacto con otros presos, garantizando así su seguridad".
Evaluó que, en estas condiciones, no hay daño a la salud del expresidente en comparación con la posibilidad de arresto domiciliario: "Sospecho que no hay mucha diferencia en proteger su salud, ya sea que esté en casa o en una situación así".
Serrano vinculó directamente la preservación de la integridad física de Bolsonaro con la estabilidad institucional: "Si este tipo muere en prisión, es muy malo para la democracia. Por lo tanto, preservar su salud le conviene a él, pero también a nosotros".
Límites de la pena y comparación con la población carcelaria
El experto legal también explicó que la violación del grillete electrónico y cualquier intento de fuga no constituyen un nuevo delito, sino que tienen efectos directos en la situación jurídica de Bolsonaro: "No añade ningún otro tipo de sanción disciplinaria, ni nada más. Incluso si se prueba que intentó fugarse, sí, la fuga no está penada por ley".
En conclusión, Serrano destacó el tema central de su análisis: la violación del tobillero electrónico por parte de Jair Bolsonaro genera una clara presunción legal, refuerza el deber del juez de ordenar su arresto, traslada la carga de la prueba al expresidente e impone un rol firme al Poder Judicial, guiado por la eficacia del proceso penal y la protección de la democracia. Ver:


