Guido Mantega: Las tasas de interés altas ya no tienen sentido en la economía brasileña.
Ex ministro considera que el nivel actual es excesivo, critica la especulación financiera y afirma que tasas de interés más bajas son esenciales para la inversión y el crecimiento.
247 - El exministro de Hacienda Guido Mantega argumentó que mantener las altas tasas de interés en Brasil ha perdido toda justificación económica y se ha convertido en un freno directo a la inversión y el crecimiento. Según él, el nivel actual de la tasa de interés de referencia impone costos excesivos al sector productivo, frena la industria y profundiza la dependencia del país de la especulación financiera.
El análisis se realizó durante una entrevista en el programa Boa Noite 247, donde Mantega centró sus críticas en la conducción de la política monetaria y los efectos de las altas tasas de interés reales en la economía brasileña. Según él, si bien el Banco Central buscó estabilizar el tipo de cambio, la estrategia adoptada impuso un costo desproporcionado a la actividad económica.
Mantega afirmó que una bajada de las tasas de interés es inevitable. "Sin duda bajarán. Hasta qué punto, no lo sé. El mercado habla de un 12 %. Eso seguiría siendo alto, pero sin duda existen las condiciones para que suceda", declaró. Según él, la urgencia de esta reducción está directamente relacionada con la recuperación de la inversión productiva, que es la primera en verse afectada cuando el coste del capital se mantiene alto.
Al comentar sobre la reciente apreciación del dólar, el exministro rechazó la idea de que el movimiento esté relacionado con factores políticos o electorales. "Eso es simplemente terrorismo, no es correcto", afirmó. Según Mantega, la devaluación del real se debió principalmente a las remesas de utilidades y dividendos al exterior a finales de año. "Hubo días en que se fueron 5 mil millones de dólares, 7 mil millones de dólares. Esa es la razón", explicó.
Enfatizó que, en 2024, la caída del dólar fue uno de los principales factores para controlar la inflación. "La caída del tipo de cambio fue uno de los pilares para reducir la inflación, la inflación de alimentos y la inflación en general, lo que aumentó el poder adquisitivo de la población", afirmó. Según Mantega, este proceso se vio interrumpido temporalmente por fluctuaciones estacionales y anticipaciones motivadas por cambios en la legislación tributaria.
El exministro también criticó el papel de la especulación financiera en el comportamiento del mercado. «La economía capitalista es especulativa. La especulación es parte integral de ella, no una anomalía», afirmó. Según él, hay agentes que se benefician de las rápidas fluctuaciones del tipo de cambio, obteniendo ganancias significativas en pocos días, sin ninguna relación con los fundamentos económicos.
Mantega comparó el nivel actual de tasas de interés reales con períodos anteriores y las calificó de excesivas. "No tiene sentido mantener tasas de interés reales casi cuatro veces superiores a las del gobierno de Roberto Campos Neto", afirmó. Enfatizó que estas altas tasas de interés impactan directamente en la industria, la financiación de maquinaria, la expansión de la capacidad productiva y la creación de empleo.
Según el exministro, el costo del capital es uno de los mayores obstáculos estructurales del país. "Uno de los mayores problemas en Brasil es el costo del financiamiento para el sector productivo. Con las altas tasas de interés, la inversión se contrae", afirmó. Argumentó que sin inversión, la economía pierde dinamismo, la productividad no avanza y el crecimiento se vuelve insostenible a mediano plazo.
Mantega también afirmó que unas tasas de interés más bajas podrían aliviar las restricciones impuestas por el marco fiscal. «La bajada de las tasas de interés será beneficiosa porque estimula la inversión y reduce la presión sobre las finanzas públicas», afirmó. En su opinión, la política monetaria debe dejar de ser el principal instrumento de ajuste y comenzar a integrarse en una estrategia de desarrollo más amplia.
En conclusión, el exministro afirmó que corregir el rumbo monetario es crucial para el próximo ciclo económico. "Nada mejor que unos tipos de interés más bajos para impulsar la inversión, el crecimiento y el empleo", concluyó, abogando por una transición hacia una política menos restrictiva y más acorde con las necesidades de la economía real.


