Jean Paul Prates: "Trump quiere una colonia en Venezuela"
Expresidente de Petrobras dice que secuestro de Maduro violó el derecho internacional y señala que EEUU busca controlar el petróleo, los minerales y contener a China.
247 - La intervención de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la instauración de un gobierno provisional, abrió un nuevo ciclo de inestabilidad política y tensión geopolítica en América Latina. En una entrevista con TV 247, el expresidente de Petrobras, Jean Paul Prates, analizó los acontecimientos y fue directo al definir el objetivo principal del presidente Donald Trump: imponer un gobierno "sumiso" en Caracas, transformando a Venezuela en una "colonia" estadounidense.
“Quieren un gobierno sumiso, ¿verdad? Quieren una especie de colonia”, afirmó Prates, argumentando que la ofensiva estadounidense no tiene nada que ver con la democracia ni los derechos humanos, sino con intereses económicos y estratégicos a largo plazo. Según él, Washington busca controlar no solo la producción petrolera venezolana, sino principalmente el destino de estos recursos, impidiendo que fortalezcan a países considerados adversarios, como China.
La intervención "pisoteó el derecho internacional".
Al comentar sobre el secuestro de Maduro y su traslado a Nueva York, Prates calificó la acción como una violación extrema de las normas internacionales. Al recordar precedentes históricos, como el caso de Panamá durante la era Noriega, enfatizó que el episodio venezolano se distingue por ocurrir sin que el país estuviera en una guerra civil abierta ni experimentara un colapso militar generalizado.
“Esta situación con Maduro ya es una brutal transgresión de la norma”, dijo. “Pisotear la ley… no era la solución correcta. Si esto se convierte en la norma, el mundo será un desastre”.
Prates destacó que América Latina suele ser tratada con "más falta de respeto" precisamente por estar en la esfera de influencia inmediata de EE.UU., lo que hace más frecuentes acciones que no serían toleradas en otras regiones.
El "Estado estadounidense" y el cálculo estratégico detrás de Trump
El ex presidente de Petrobras llamó la atención sobre la coexistencia, en Estados Unidos, de dos estructuras de poder: la estructura electa y el "Estado americano" permanente, compuesto por técnicos, militares y servicios de inteligencia que trascienden los gobiernos y mantienen una agenda geopolítica estable.
Según él, aunque Trump tiene sus propios impulsos y una retórica agresiva, el establishment intervino para organizar un "gobierno interino" y reducir las consecuencias políticas del secuestro, creando una narrativa de transición y una apariencia institucional mínima.
“Llegó a Mar-a-Lago… y dijo: ‘Ya han causado el mayor desastre diplomático posible. Ahora, vamos a arreglarlo’”, relató, sugiriendo que este grupo le había aconsejado a Trump que dialogara con el vicepresidente y estableciera un período provisional para evitar una guerra civil inminente.
El objetivo no es sólo el petróleo, sino controlar el destino del mismo.
Prates explicó que la lógica central de EE.UU. no sería extraer más petróleo por necesidad energética —ya que Estados Unidos es autosuficiente y un gran productor— sino controlar políticamente el destino del petróleo venezolano.
"Controlar el petróleo no significa producir más petróleo por necesidad. Significa controlar el destino de ese petróleo", afirmó.
Citó como ejemplo la intención de impedir inversiones chinas a largo plazo en Venezuela y bloquear contratos que garanticen el suministro de energía a Pekín, visto por Trump como un competidor global.
En este sentido, Venezuela se convertiría en un campo de batalla directo de la disputa entre Estados Unidos y China, no sólo en energía sino también en minerales críticos.
Minerales estratégicos y disputa de largo plazo con China
El entrevistado señaló que el interés estadounidense va más allá del petróleo. Según él, Washington se centra en minerales como la columbita, la casiterita, el manganeso y otros recursos cruciales para las futuras cadenas de producción, fundamentales para la tecnología, la electrificación y la industria avanzada.
Prates recordó que China ya ha indicado, en momentos de conflicto comercial, que podría restringir el suministro de tierras raras y componentes estratégicos, lo que Trump interpretó como una advertencia.
"Estamos hablando de un horizonte de 15, 20, 30 años... de concesiones minerales para asegurar esas minas para Estados Unidos", dijo.
En su evaluación, Trump estaría "cuidando el futuro estadounidense" al buscar asegurar el acceso a estos recursos en territorio venezolano, al tiempo que obstaculiza la presencia china en la región.
“Escaparate”: EEUU podría intentar convertir a Venezuela en un escaparate.
Pese a condenar la intervención, Prates admitió que EE.UU. tiene capacidad de producir efectos económicos reales en el corto plazo, si decide utilizar al país como escaparate.
"Estados Unidos sí es capaz de hacer allí lo que ellos llaman un escaparate", afirmó.
Recordó que la historia de las intervenciones estadounidenses es "terrible" -citó a Afganistán, Irak y Libia como ejemplos de caos institucional-, pero destacó que Panamá, a pesar de todos sus problemas, ha sido utilizada a menudo como una historia de éxito, con un crecimiento acelerado derivado de la estabilidad asociada al Canal.
Según Prates, Trump podría intentar repetir este modelo en Venezuela, estimulando las inversiones, la recuperación parcial de la infraestructura y la circulación de dólares para convencer a la opinión pública internacional de que la intervención "mejoró la vida" de la población.
PDVSA en crisis: refinerías operan por debajo de su capacidad.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el diagnóstico técnico de la industria petrolera venezolana. Prates afirmó que PDVSA se encuentra en un estado ruinoso y con activos deteriorados, como resultado de las sanciones, la falta de inversión y el uso político de los ingresos petroleros para financiar programas sociales en tiempos críticos.
Citó, por ejemplo, la subutilización de la capacidad de refinación: la refinería de Paraguaná, una de las más grandes del mundo, está operando muy por debajo de su potencial.
“Se está utilizando menos de la mitad de la capacidad de refinación”, dijo, resaltando que esto impide a Venezuela agregar valor a sus derivados (diésel, gasolina, nafta, GLP) y la mantiene dependiente de un ciclo de exportaciones de crudo, sin plena capacidad industrial.
La producción venezolana es “insignificante” en el escenario mundial.
A pesar de afirmar que posee las mayores reservas del mundo, Prates señaló que Venezuela actualmente produce menos de un millón de barriles diarios, una cifra muy por debajo de su potencial estimado de tres millones. Incluso con reservas tan grandes, su participación en la producción mundial sería inferior al 1%.
“Venezuela, desde el punto de vista de la producción internacional, también es insignificante”, afirmó.
Explicó que esto refuerza el carácter estratégico, más que energético, de la ofensiva: Estados Unidos no necesita el petróleo venezolano, pero quiere evitar que sea utilizado por competidores y, al mismo tiempo, dominar el paisaje de recursos naturales del continente.
Disputas internas en la oposición y una transición bajo supervisión.
Prates también llamó la atención sobre la fragmentación del campo opositor venezolano, mencionando la presencia de diferentes líderes y grupos, como Juan Guaidó y María Corina Machado, sin una unidad plena.
Evaluó que EE.UU. debe realizar un proceso electoral bajo influencia indirecta para garantizar la victoria de una derecha alineada, pero advirtió que el resultado dependerá de la conducta del gobierno interino y del equilibrio entre las facciones chavistas, los militares y los sectores sociales que aún reconocen el legado de Hugo Chávez.
Petrobras y Brasil: cautela en el corto plazo.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de ampliar los negocios brasileños en Venezuela, Prates afirmó que la actividad del sector privado podría aumentar, pero que Petrobras, al ser una gran empresa con muchas prioridades en Brasil, debe mantenerse cautelosa en el corto plazo.
"No creo que Petrobras tenga mucho que hacer allí en este momento. Todavía está muy indefinido", dijo, subrayando que esta evaluación podría cambiar en un año o dos, dependiendo del escenario político.
El panorama más amplio: energía, electrificación y el futuro.
La entrevista también abordó la reconfiguración global del sector energético. Prates describió una polarización entre los países que apuestan por la longevidad del petróleo —un grupo en el que ubicaría a Trump y sus aliados— y aquellos que están acelerando la electrificación y la diversificación de las fuentes, liderados por China.
Afirmó que el futuro tiende a favorecer la electrificación, pero reconoció que el petróleo y los hidrocarburos seguirán jugando un papel relevante durante décadas, en un proceso gradual y no abrupto.
La entrevista plantea una doble advertencia: por un lado, el riesgo de que Venezuela se convierta en un laboratorio de control y dominación externa de recursos; por otro, la evidencia de que la disputa por energía y minerales críticos se ha convertido en el eje central de nuevas tensiones internacionales y que América Latina está siendo tratada nuevamente como una frontera estratégica en un mundo cada vez más competitivo y agresivo.


