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"La locura no excluye el acto terrorista, no anula el discurso del odio", dice el psicoanalista

El psicoanalista Cleyton Andrade analiza el ataque a la Corte Suprema, destacando los aspectos políticos del terrorismo y los vínculos entre la locura y el discurso extremista.

Francisco Wanderley Luiz, conocido como "Tío França" (Foto: Reproducción/Redes Sociales)

247 - El psicoanalista, investigador y docente universitario Cleyton Andrade participó del programa buenas noches 247 Para debatir el atentado contra el Supremo Tribunal Federal (STF), perpetrado el miércoles pasado (13). Andrade es uno de los principales referentes en el campo del psicoanálisis en Brasil, siendo miembro de la Escuela Brasileña de Psicoanálisis (EBP) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Es profesor de la Universidad Federal de Alagoas (UFAL), donde trabaja en el Instituto de Psicología y es profesor titular de dos programas de posgrado: Psicología (PPGP) y Lingüística y Literatura (PPGLL). Además, Andrade coordina ECLIPsi, Laboratorio de Psicoanálisis, Clínica y Estudios Interculturales de la UFAL. Su trayectoria académica incluye una maestría y un doctorado en Estudios Psicoanalíticos por la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG). Autor de obras destacadas, obtuvo el primer lugar en el 58.º Premio Jabuti en la categoría de Psicología, Psicoanálisis y Conducta con el libro Lacan chinoSu trabajo combina la reflexión clínica y teórica con análisis de los desafíos sociales contemporáneos, como el discurso de odio y los impactos de la polarización política.

Durante la entrevista, Andrade analizó en profundidad el ataque al Supremo Tribunal Federal, abordando las implicaciones del evento desde una perspectiva psicoanalítica y estableciendo conexiones entre la locura, el discurso extremista y los actos terroristas.

Ataque y contexto histórico

Para Andrade, el acto de Francisco no es un incidente aislado. "Tiene una historia. Esta historia se remonta a 2019, cuando Bolsonaro, ya en el cargo, inició sus acciones antidemocráticas. También se remonta al impeachment de la presidenta Dilma Rousseff o a momentos en que [Bolsonaro] pronunció atrocidades y la gente se rió, pensando que no se convertirían en pruebas concretas".

Andrade enfatizó que el ataque debe entenderse dentro del contexto político y social reciente. "Ayer se abrió un nuevo capítulo en esta historia, inmersa en el discurso de odio colectivo y los ataques a las instituciones democráticas".

Locura y acto terrorista

El psicoanalista enfatizó la complejidad de asociar el terrorismo con la locura. «Es importante entender que la locura no excluye el acto terrorista. Afirmar que no hay locura involucrada puede ser engañoso. Si surge la noticia de que tenía antecedentes de tratamiento psiquiátrico, la extrema derecha podría usarla para despolitizar el incidente».

Explicó que la locura, como experiencia humana, tiene dimensiones históricas y sociales. «La locura tiene una materialidad, un contexto social y político. No ocurre fuera del sistema solar; sucede en la vida, en la vida cotidiana, en ciertos momentos y circunstancias».

Discurso de odio y radicalización

Andrade enfatizó que el discurso extremista, como el que impulsó a Francisco Wanderley Luiz, desempeña un papel fundamental en la radicalización. «La continua propagación del odio capta a personas que se sienten especiales, elegidas, escogidas para llevar a cabo las tareas que este discurso indica». Comparó el caso con el modus operandi de grupos terroristas como el Estado Islámico, que incitaba a las personas a actuar de forma aislada bajo la influencia de mensajes ideológicos.

El profesor también abordó el impacto de las multitudes en las acciones colectivas. «En una multitud, las personas a menudo abandonan su propia coherencia y razonamiento en nombre de consignas y mensajes que las movilizan».

Responsabilidad política

Finalmente, Andrade afirmó que el ataque es resultado de una clara responsabilidad política. «La responsabilidad tiene nombre, dirección y remitente: la extrema derecha y su discurso de odio. Incluso cuando un acto parece aislado, no está desconectado de este contexto discursivo». Ver: 

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