Márcia Tiburi advierte: “Si la cultura sigue en manos de la extrema derecha, el mundo será más fascista”
El filósofo señala la manipulación de las emociones a través de la estética como herramienta de poder y destaca el papel de las artes y la educación en la defensa de la democracia.
247 - En una entrevista con buenas noches 247La filósofa y escritora Márcia Tiburi ofreció un análisis convincente de la relación entre cultura, política y democracia, destacando los riesgos de la apropiación cultural por parte de la extrema derecha. El debate se centró en la manipulación de las emociones y el papel de la estética en la formación de la sensibilidad política. Según Tiburi, «si la cultura permanece en manos de la extrema derecha, tendremos un mundo cada vez más fascista».
La filósofa enfatizó que, históricamente, los regímenes autoritarios han utilizado la producción cultural como herramienta de control social y político. «Hitler trajo a una gran cineasta, Leni Riefenstahl, para trabajar con él. Sabía que existía una producción estética de la política. Esto significa que la estética produce sensibilidad», explicó Tiburi. Para ella, la publicidad, el cine y las artes en general deben estar coordinadas por valores democráticos para proteger las libertades individuales.
Tiburi también criticó el desmantelamiento institucional promovido por gobiernos autoritarios, citando el caso de Brasil bajo el liderazgo de Jair Bolsonaro. "Bajo el bolsonarismo, presenciamos la destrucción de las instituciones que garantizan los derechos básicos y fundamentales. Las instituciones desaparecen, y con ellas, nuestras libertades", afirmó.
La manipulación del odio como efecto político
Uno de los puntos centrales del discurso de Tiburi fue su análisis del papel del odio como herramienta para el auge de gobiernos autoritarios. «La emoción que prevalece y que impulsa a la extrema derecha a llegar al poder es siempre el odio. Y el odio no es abstracto; se organiza, fomenta y trabaja mediante un proceso afectivo y estético», enfatizó.
La filósofa utilizó el ejemplo de la reciente película de Walter Salles para demostrar cómo la producción cultural puede promover la empatía y la humanidad. «Esta película logró infundir una maravillosa empatía, mostrando el impacto de la violencia en una familia feliz. Esto demuestra cómo el cine puede ser una poderosa herramienta para fortalecer los valores democráticos», enfatizó.
El papel de la educación y la salud mental
Tiburi señaló que la cultura y la educación son esenciales para fortalecer la democracia y construir subjetividades resistentes al "juego del fascismo". También destacó la importancia del trabajo en el ámbito de la salud mental para combatir lo que denominó "psicopoder": el uso de la manipulación psicológica para el control político.
"No solo necesitamos cultura y educación, sino también trabajo en los campos de la salud mental y la psiquiatría. La educación y la cultura son los ámbitos donde podemos fortalecer la subjetividad para que la gente no ceda a este juego de la extrema derecha", concluyó.
El filósofo también se burló de la inconsistencia de las figuras públicas que, mientras elogian las producciones culturales, defienden valores autoritarios. "Que Regina Duarte elogie esta película es un ejemplo de disociación de la conciencia. Son personas que odian la cultura, pero se conmueven con ella. Esto no hace más que reforzar la necesidad de un esfuerzo conjunto por la democracia", criticó Tiburi.
Una reflexión urgente
Las palabras de Márcia Tiburi ofrecen una advertencia urgente sobre la importancia de proteger y fortalecer las instituciones culturales y educativas en tiempos de creciente polarización política. Para la filósofa, el arte y la educación no son solo herramientas de expresión, sino pilares fundamentales en la lucha contra el autoritarismo. Ver:


