"El control de Trump sobre el petróleo de Venezuela abre la puerta a un ataque contra Irán", afirma André Jacobina.
Historiador sostiene que el control de las reservas venezolanas reduciría la dependencia de Estados Unidos del Estrecho de Ormuz y aumentaría el riesgo de guerra contra Teherán.
247 - El control de las reservas petroleras de Venezuela por parte de Estados Unidos podría allanar el camino para un ataque contra Irán y desencadenar una nueva guerra de "cambio de régimen" en Oriente Medio. Esta evaluación proviene del historiador André Teixeira Jacobina, quien concedió una entrevista al periodista Otávio Rosso en el programa... buenas noches 247, emitido en TV 247 el domingo 11 de enero.
Según Jacobina, la ofensiva verbal y política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Venezuela, Irán y Cuba no es episódica, sino parte de una estrategia geopolítica articulada que involucra los intereses del gran capital, las corporaciones petroleras y aliados estratégicos como Israel.
Conexión entre Venezuela, Irán y el Estrecho de Ormuz
En la entrevista, el historiador explicó que existe una relación directa entre el control del petróleo venezolano y la escalada de tensiones con Irán. El punto central de esta conexión es el estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte fundamental del petróleo mundial.
“Existe una conexión entre la confiscación del petróleo venezolano y el problema de Irán. Esto tiene que ver con el Estrecho de Ormuz”, afirmó Jacobina.
Recordó que, tras los anteriores ataques israelíes contra Irán, Teherán amenazó con cerrar el estrecho en caso de una guerra de cambio de régimen patrocinada por Estados Unidos. Esta posibilidad, afirmó, siempre ha servido como elemento disuasorio.
"Si Estados Unidos controla el petróleo venezolano, que es la mayor reserva de crudo del mundo, no necesitará el petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz", explicó.
Según Jacobina, este escenario permitiría a Estados Unidos brindar apoyo logístico y militar a un ataque israelí contra Irán sin temer un colapso energético interno.
"Esto aumenta enormemente la probabilidad de una guerra de cambio de régimen en Irán", advirtió.
Guerra, intereses corporativos y cálculos electorales.
El historiador destacó que la agresiva política exterior de Trump no sirve a los intereses del ciudadano estadounidense promedio, sino a los de las grandes corporaciones y los súper ricos.
"Trump hace esto para beneficiar a las corporaciones petroleras y al 1% más rico de los súper ricos, que financian campañas tanto del Partido Republicano como de parte del Partido Demócrata", dijo.
Según él, la ofensiva contra Venezuela y la amenaza a Irán también tienen un componente electoral. En un año electoral estadounidense, el endurecimiento de la política exterior ayuda a atraer recursos de grandes empresas y organizaciones de cabildeo vinculadas al sector energético y a una política exterior beligerante.
"Este ataque a Venezuela y el apoyo a un posible ataque a Irán son parte de un cálculo electoral", afirmó.
Riesgos globales y debilitamiento del derecho internacional
Jacobina advirtió que el mundo vive un momento extremadamente peligroso, en el que la fuerza militar tiende a prevalecer sobre el derecho internacional.
«Los poderosos, aquellos con poder militar, parecen dispuestos a imponer su voluntad por la fuerza. Esto es extremadamente peligroso y tiende a desestabilizar el planeta», afirmó.
Aunque afirmó que no tenía "ninguna simpatía" por el régimen iraní, el historiador rechazó cualquier apoyo a las guerras de cambio de régimen.
"No hay garantía de que una guerra ponga algo mejor en su lugar. Afganistán e Irak están ahí para demostrarlo", señaló.
Señaló también que, históricamente, los procesos de democratización duraderos surgen desde el interior de las sociedades, y no por imposición externa.
Estados Unidos, Rusia, China y el riesgo de escalada.
Al analizar las posibles posiciones de Rusia y China, Jacobina evaluó que Pekín tiende a condenar diplomáticamente una ofensiva contra Irán, mientras que Moscú puede utilizar el escenario para justificar acciones más agresivas en su propia esfera de influencia.
"Cuando Estados Unidos ignora el derecho internacional, envía el mensaje de que nadie más tiene por qué respetarlo", afirmó.
En su opinión, la única respuesta capaz de contener este avance sería una estrategia internacional de aislamiento diplomático y económico de Estados Unidos.
“Militarmente, Estados Unidos es la mayor potencia mundial. Pero económicamente, ya no tiene la fuerza que tenía en la década de 1990”, afirmó, señalando que hoy en día los países pueden diversificar sus mercados y mitigar los efectos de las sanciones.
Venezuela, Cuba y la autodeterminación de los pueblos.
Jacobina también comentó sobre las recientes amenazas de Trump a Cuba y afirmó que la isla podría convertirse en un nuevo objetivo de la política exterior de Estados Unidos, así como de otros países de América Latina.
Para él, sin embargo, cualquier intervención externa viola el principio de autodeterminación de los pueblos.
"Corresponde al pueblo de cada país decidir su propio futuro. Si hay problemas en Cuba o Venezuela, corresponde a los cubanos y venezolanos resolverlos", afirmó.
El historiador señaló que la única excepción legítima a la intervención internacional sería en casos probados de genocidio, lo que, según él, no aplica a los países latinoamericanos mencionados.
Crítica a los medios corporativos y defensa de los medios independientes.
Durante la entrevista, Jacobina también criticó duramente a los medios corporativos brasileños, acusándolos de adoptar una perspectiva alineada con los intereses de Estados Unidos y de trivializar los análisis de la política internacional.
Para él, el momento exige fortalecer los medios independientes.
"No podemos esperar que los medios corporativos defiendan la soberanía brasileña frente a los intereses estadounidenses", afirmó.
Para concluir, el historiador enfatizó que el escenario global apunta a un aumento de las tensiones, impulsado por la concentración de la riqueza, el poder excesivo de las grandes corporaciones y el surgimiento de gobiernos con características neofascistas.
"Este es un momento en el que necesitamos más democracia, más soberanía y más integración entre los pueblos, y no guerras al servicio de intereses corporativos", concluyó.

