“Los militares nunca pidieron perdón por las masacres de indígenas durante la dictadura”, dice experto
Genocidio silenciado: un estudio revela el asesinato de 8.350 indígenas durante la dictadura militar de Brasil
247 - En un artículo publicado (https://www.brasil247.com/authors/gustavo-guerreiroEn el sitio web de Brasil 247, el activista por los derechos indígenas Gustavo Guerreiro revela, a raíz de una investigación de la Comisión Nacional de la Verdad, que al menos 8.350 indígenas fueron asesinados durante la dictadura militar (1964-1985). Estas muertes, resultado de la acción directa del gobierno y la expansión de proyectos económicos, siguen siendo en gran medida ignoradas por la historiografía brasileña. Durante una entrevista con el programa buenas noches 247Guerreiro destacó la discrepancia entre la atención prestada a las 434 víctimas reconocidas de la represión política y el silencio impuesto a los pueblos indígenas exterminados en el mismo período. "Este silencio se impuso a la sociedad brasileña. No podemos contar esta historia", dijo el indigenista, enfatizando que el olvido no es accidental, sino parte de una política sistemática de ocultamiento. Su estudio se basa en Informe FigueiredoDocumento de 1967 elaborado por el entonces fiscal Jader Figueiredo Correia, quien investigó los crímenes cometidos por el antiguo Servicio de Protección Indígena (SPI). Redescubierto en 2013 durante los trabajos de la Comisión Nacional de la Verdad, el informe documenta prácticas de exterminio para facilitar proyectos de infraestructura y la expansión agrícola.
La violencia contra los pueblos indígenas fue sistemática y brutal. «Vacunaban a niños en brazos de sus madres, quemaban a ancianos en sus chozas, envenenaban a líderes», informó Guerreiro. Entre los episodios documentados, citó el bombardeo de la Fuerza Aérea Brasileña contra el pueblo Waimiri Atroari durante la construcción de la BR-174 y la masacre del Paralelo 11 en Mato Grosso en 1963, cuando indígenas fueron asesinados por hombres armados.
Además de la violencia armada, también se emplearon armas biológicas. «Se lanzaron aditivos biológicos sobre los Waimiri Atroari desde aviones, junto con ropa y juguetes contaminados», informó. También se registraron casos de intoxicación, como el de los niños de Tapaiuna en 1953, quienes murieron tras consumir azúcar contaminada con arsénico.
La represión también implicó la creación de campos de concentración indígenas, eufemísticamente llamados "reformatorios". Entre ellos, destacan el Reformatorio Krenak en Minas Gerais y el Reformatorio Guaraní en Mato Grosso do Sul. Los indígenas eran enviados a estas instalaciones por razones arbitrarias y sometidos a castigos físicos y encarcelamiento. "La brutalidad es tan inmensa que roza lo increíble. Quizás por eso preferimos no creerla", lamentó Guerreiro.
A pesar de las pruebas, no hay constancia de ninguna disculpa oficial por parte de las Fuerzas Armadas. «La Comisión Nacional de la Verdad se disculpó oficialmente en nombre del pueblo brasileño, pero nunca hemos escuchado a un oficial militar reconocer estos crímenes», denunció el activista por los derechos indígenas.
Actualmente, Guerreiro advierte sobre las amenazas contemporáneas a los derechos indígenas, como la tesis del marco temporal, aprobada por el Congreso Nacional, pero declarada inconstitucional por el Supremo Tribunal Federal. «Los pueblos indígenas han pasado toda su historia siendo expulsados, violados y asesinados. Ahora, quieren volver a penalizarlos negándoles el derecho a sus territorios», criticó.
La lucha por la memoria y la justicia cobró impulso con la creación del Foro por la Memoria, la Verdad, la Reparación Integral, la No Repetición y la Justicia para los Pueblos Indígenas en 2023. El objetivo del grupo es establecer una Comisión Nacional de la Verdad Indígena, capaz de sacar a la luz el genocidio históricamente silenciado.
"Brasil necesita detenerse y abordar este asunto con mayor seriedad. Necesitamos aclarar las cosas para que no se repita", concluyó Guerreiro.

