INICIO > Entrevistas

"El proyecto de ley antifacciones crea legislación de tiempos de guerra en tiempos de paz", afirma Adilson Paes.

El coronel retirado y investigador de la USP, Adilson Paes, afirma que el proyecto de ley contra las pandillas aumenta la letalidad policial.

Hugo Motta y Guilherme Derrite en el pleno de la Cámara de Diputados - 18/11/2025 (Foto: Kayo Magalhaes/Cámara de Diputados)

247 - Adilson Paes, coronel retirado de la Policía Militar de São Paulo e investigador de la Universidad de São Paulo (USP), considera que el proyecto presentado por el capitán Guilherme Derrite, exsecretario de Seguridad Pública, instaura una lógica bélica en un contexto pacífico en el país, con un efecto directo en el aumento de la letalidad policial. Según él, la propuesta no aborda las causas profundas del crimen organizado y consolida un modelo de seguridad basado en la eliminación del enemigo.

Las declaraciones se realizaron en una entrevista con TV 247, conducida por Joaquim de Carvalho, en la que Adilson analizó en detalle el llamado proyecto de ley antifacciones, aprobado por la Cámara de Diputados y remitido al Senado. A lo largo de la conversación, relaciona el texto con la doctrina de la seguridad nacional, el derecho penal del enemigo y lo que describe como un estado de excepción disfrazado de política de seguridad pública.

Al comienzo de su análisis, el coronel resume la naturaleza del proyecto: «Este proyecto se encargó para atacar a la Policía Federal». Según él, el intento anterior de subordinar a la Policía Federal a los gobernadores fracasó, y la solución encontrada fue «asfixiar financieramente a la Policía Federal porque incomoda a las altas esferas». En su opinión, el objetivo no es el crimen organizado, sino los organismos de investigación que llegan a la «clase política» y al «bloque centrista».

Al analizar el texto, Adilson destaca la presencia recurrente de expresiones que trasladan el lenguaje de la seguridad pública al ámbito militar. «El texto está plagado de expresiones que conducen a la militarización. Habla de zonas de guerra, sin necesidad de legislación bélica en tiempos de paz», afirma. Para el coronel, esta formulación no es mera retórica: «Estamos en guerra y necesitamos legislación bélica en tiempos de paz. ¿Qué es la legislación bélica en tiempos de paz? La supresión de derechos y garantías constitucionales, un estado de excepción»..

Desde esta perspectiva, vincula el proyecto con la tradición de la doctrina de seguridad nacional. «La doctrina de seguridad nacional proclamaba y sigue proclamando que si las garantías constitucionales obstaculizan el objetivo de salvar a la nación de sus enemigos, entonces dichas garantías deben ignorarse», recuerda. En su opinión, los instrumentos jurídicos concebidos durante la dictadura permanecieron vigentes después de 1988, preservando un sistema de seguridad estructurado en torno a la idea de un enemigo interno.

En este contexto, el coronel señala que el proyecto de ley contra las pandillas refuerza una lógica de combate centrada en la eliminación de objetivos, no en la reducción de la violencia. Ve en el texto una legitimación cada vez mayor de la fuerza letal: «Este proyecto de ley privilegia la delincuencia organizada. Entonces, ¿cuál es su objetivo? Encarcelamiento masivo, impunidad policial, letalidad y protección de la clase alta. No hay otra forma de decirlo». La caracterización de este paquete como «legislación de guerra» resume su contenido, lo que, en su opinión, desplaza el debate de la prevención a la autorización de la confrontación permanente.

Adilson vincula esta crítica con la historia reciente de operaciones policiales de alto impacto, con especial referencia a Río de Janeiro. Al comentar sobre las acciones con un gran número de muertos, señala que no ha habido ningún cambio estructural en el panorama de la violencia. "Al igual que la operación en Río de Janeiro, que dejó más de 120 muertos, no solucionó nada; siguen ocurriendo tiroteos", afirma. Luego cuestiona la idea de que más muertes signifiquen mayor seguridad: "Si el resultado fuera letalidad, Brasil tendría un IDH mejor que Noruega, Finlandia y Suecia. No es así. Mata, mata y mata, y la delincuencia crece".

Según el investigador, el problema central no radica en la severidad de las condenas ni en la autorización para matar en contextos definidos como zonas de guerra, sino en la escasa capacidad del Estado para investigar y castigar a los autores de delitos. Cita datos sobre la resolución de homicidios y otros delitos y concluye: «La impunidad alimenta la delincuencia. Aumentar la pena es inútil si el delincuente está seguro de que no será identificado, arrestado ni castigado. Esa es la realidad».

Al abordar las motivaciones políticas del proyecto de ley, el coronel afirma que este no fue concebido para combatir el crimen organizado, sino para influir en el debate público. “Este proyecto de ley no se creó para combatir el crimen organizado. Se creó para que la derecha recuperara protagonismo en las redes sociales, ya que lo estaba perdiendo”, declara. Y concluye: “Este proyecto de ley se creó con un único propósito: populismo electoral barato, para demostrar que hay alguaciles preocupados por resolver el problema y que cualquiera que cuestione esta ley ante la Corte Suprema está en contra de la nación”..

Según Adilson, el texto contiene "trampas" que podrían activarse en debates futuros, incluyendo una mayor exclusión de la ilegalidad. Advierte que interpretar el texto como "legislación de guerra en tiempos de paz" podría justificar un mayor margen para el uso de armas letales por parte de las fuerzas de seguridad, reforzando una cultura de impunidad para los agentes que trabajan en primera línea. "Cada vez que alimentamos esta idea del enemigo, puede conducir a la impunidad de quienes luchan por proteger a la sociedad. Y, por lo tanto, a más letalidad", señala.

Al final de la entrevista, el coronel reitera sus críticas sobre la elaboración del proyecto de ley, con múltiples versiones en un corto período de tiempo, y su impacto en diferentes áreas del derecho. Para él, la premura y la amplitud del texto demuestran la búsqueda de un "acontecimiento político", no de una política pública coherente. Esta combinación, junto con la retórica bélica, lo lleva a su conclusión más severa sobre el proyecto de ley contra las pandillas: "Este proyecto de ley no soluciona nada". Ver:

Artigos Relacionados