"Hemos sufrido una fractura en la multipolaridad e Israel se ha fortalecido", afirma Lejeune Mirhan.
Un sociólogo evalúa la evolución mundial tras la caída del régimen de Assad y advierte del impacto geopolítico en Oriente Medio.
247 - Durante su participación en el programa Buenos días 247El profesor y sociólogo Lejeune Mirhan analizó las consecuencias políticas y geoestratégicas tras la caída del gobierno de Bashar al-Asad en Siria. Para él, la situación representa una ruptura del equilibrio global y refuerza la posición de Israel en Oriente Medio.
"Si todo Occidente celebrara, yo no lo haría. Sufrimos una fractura en la multipolaridad e Israel se hizo más fuerte", declaró Mirhan, refiriéndose a las consecuencias del derrocamiento del régimen sirio.
Rechazó las interpretaciones que apuntan a una posible rendición estratégica de Rusia en el conflicto. "No creo que Rusia haya entregado la cabeza de Asad", afirmó, sugiriendo que el cambio de poder en Siria no fue una decisión de Moscú, sino el resultado de presiones y acciones externas coordinadas.
Impacto regional y riesgos humanitarios
Mirhan destacó el riesgo de un agravamiento de la crisis humanitaria en la región con una nueva oleada de refugiados. «Esta 'revolución' en Siria generará una nueva oleada de refugiados», advirtió, vinculando la caída de Assad con una posible pérdida de control interno y una escalada de la violencia sectaria.
También mencionó el creciente poder de los grupos radicales que ahora compiten por el control del país. «Siria será gobernada por terroristas islámicos que decapitarán y le harán el juego a Israel», afirmó. Según él, la ausencia de un Estado central fuerte podría convertir a Siria en un campo de batalla entre facciones extremistas.
Realineamiento geopolítico
Para Mirhan, el gobierno de Bashar al-Assad, a pesar de sus métodos autoritarios, desempeñó un papel estratégico en el equilibrio de poder en Oriente Medio. «El gobierno de Assad fue el más antiimperialista de todo el mundo árabe», declaró, enfatizando que su caída debilita la resistencia a las potencias occidentales y sus aliados en la región.
También reconoció que parte de la población siria mostraba descontento con el régimen. "Los insurgentes cuentan con la simpatía de una parte de la población siria, es cierto", admitió. Sin embargo, consideró que la intervención externa fue decisiva en el colapso del gobierno.
Al concluir su análisis, Lejeune Mirhan reiteró que el resultado de la crisis siria será un Oriente Medio aún más fragmentado, vulnerable a la interferencia de potencias externas. Para él, el fin del gobierno de Asad no debe verse como una victoria para la democracia, sino como un hito en nuevas disputas geopolíticas. Ver:

