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“Trump apuesta por el racismo como baza electoral y profundiza el autoritarismo en EEUU”, afirma Breno Altman.

Periodista denuncia violencia contra inmigrantes como proyecto político del presidente estadounidense y advierte riesgo de crisis institucional.

"Trump apuesta por el racismo como baza electoral y profundiza el autoritarismo en EE.UU.", afirma Breno Altman (Foto: Reuters | Nota de prensa)

247 - La escalada de violencia contra los inmigrantes y el fortalecimiento de las prácticas autoritarias en Estados Unidos forman parte de un proyecto político deliberado del presidente estadounidense Donald Trump, cuyo objetivo es movilizar a sectores racistas de la sociedad estadounidense para obtener rédito electoral. Esta evaluación proviene del periodista Breno Altman, quien analizó el panorama político estadounidense durante su participación en el programa. Buenos días 247.

Según Altman, las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y otras fuerzas federales no deben interpretarse como excesos aislados ni como una mala gestión operativa, sino como parte de una estrategia consciente de la administración Trump. "No se trata de falta de control. Es un plan", afirmó. Para él, la violencia manifiesta contra los inmigrantes sirve para mostrar fuerza y ​​satisfacer las expectativas de una base social que se entusiasma con la búsqueda de inmigrantes.

Al comentar sobre el asesinato de una enfermera de 37 años, a manos de agentes federales tras intentar presentar una denuncia migratoria en Minneapolis, Altman afirmó que el ICE actúa como una milicia política. "Tiene un grado de violencia mayor que muchas fuerzas policiales locales y actúa de forma espectacular, precisamente para ser visto", dijo. En su análisis, esta exposición no es accidental. "No quieren ocultar la acción. Quieren demostrar violencia y espíritu supremacista".

Según el periodista, el racismo se ha convertido en una baza electoral fundamental para el trumpismo. «Cada vez que el racismo se convierte en una baza electoral importante, se necesita una fuerza policial que actúe», afirmó, estableciendo paralelismos históricos con el antisemitismo durante el nazismo y con las políticas raciales adoptadas por otros estados. En su opinión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurre conscientemente a este mecanismo para consolidar el apoyo entre los sectores tradicionales de la sociedad estadounidense.

Altman destacó que esta estrategia tiene eco en una parte significativa de la población. "Una parte significativa de la sociedad estadounidense apoya la búsqueda de inmigrantes", afirmó, señalando que las encuestas indican tanto ganancias como pérdidas electorales derivadas de esta postura. Aun así, según él, los cálculos de la administración Trump priorizan la movilización de los grupos más conservadores, especialmente los WASP (blancos, anglosajones y protestantes).

Al ser preguntado sobre la posibilidad de una guerra civil en Estados Unidos, Altman afirmó que no es un escenario inmediato, pero que no se puede descartar por completo en caso de un colapso institucional. Planteó como hipótesis extrema la suspensión de elecciones o la imposición de medidas federales que vulneren la autonomía de los estados y municipios gobernados por demócratas. "Si el gobierno federal ejerce presión y hay resistencia, podrían producirse enfrentamientos entre las fuerzas federales y la policía local. Esto podría ser el germen de un grave conflicto interno", afirmó.

Según el análisis del periodista, el sistema político estadounidense ofrece instrumentos que amplían el poder presidencial, especialmente mediante órdenes ejecutivas. «El presidente prácticamente puede gobernar por decreto, y la responsabilidad de revocar estas órdenes recae en el Congreso», explicó. Cree que mientras Donald Trump mantenga la mayoría en el Congreso e influencia en la Corte Suprema, podrá impulsar su agenda sin necesidad de una ruptura formal con el régimen.

Altman, sin embargo, cree que el escenario podría cambiar si el presidente estadounidense sufre derrotas electorales y pierde apoyo institucional. «Si pierde su mayoría parlamentaria, su vida se complica», afirmó. En este contexto, Trump se encontraría ante una encrucijada: aceptar los límites del sistema o intentar romperlo. Según el periodista, un golpe de Estado abierto requeriría un amplio apoyo de las élites económicas, la prensa y, sobre todo, las Fuerzas Armadas, lo que hace que esta alternativa sea improbable, aunque no imposible.

“Vivimos en una era donde lo improbable ha ocurrido con más frecuencia que lo predecible”, afirmó Altman. Según él, Donald Trump representa un elemento errático en un momento de transición histórica, en el que el capitalismo exige cada vez más formas de autoritarismo para imponer sus reformas. “Estados Unidos nunca ha sido una democracia plena, pero el régimen se está volviendo cada vez más autoritario”, concluyó.

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