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La proteína del olvido. Un remedio para borrar los malos recuerdos.

Los investigadores han descubierto la capacidad de una proteína para eliminar el estrés postraumático.

La proteína del olvido. Un remedio para borrar los malos recuerdos.

 

 

Por Pauline Fréour - El Fígaro

 

Víctimas de violación, testigos de masacres, víctimas de accidentes de tráfico o militares a menudo conservan recuerdos traumáticos activos que les causan numerosas consecuencias en su vida diaria. Insomnio, alucinaciones, irritabilidad e incluso depresión son posibles síntomas que los médicos denominan «trastorno de estrés postraumático». Para todas estas personas, el descubrimiento de un equipo internacional sobre la capacidad de una proteína para borrar recuerdos estresantes es una fuente de esperanza.

Un fármaco dirigido

Para obtener este resultado, publicado recientemente en la revista Ciencias:Investigadores de la Universidad de Puerto Rico enseñaron a ratones a asociar una señal sonora con la llegada de una descarga eléctrica, creando un reflejo de estrés. Luego, les inyectaron BDNF (factor neutrotrófico derivado del cerebro) una sustancia primordial para la memorización y el aprendizaje, en una parte del cerebro del ratón implicada en la formación de la memoria emocional: la corteza prefrontal infralímbica. Al ser confrontado con la misma señal que antes, el ratón no mostró ansiedad, prueba de que el recuerdo estresante "enseñado" había sido reemplazado por otro que no incluía la noción de peligro.

Sin embargo, el BDNF es producido naturalmente por los humanos. "Para lograrlo, bastaría con estimular su producción en el cerebro humano para ayudar a las personas traumatizadas a olvidar sus malos recuerdos", explicó el científico Gregory Quirk, coautor del estudio, al sitio web www.figaro.fr. En su opinión, existen varias vías posibles. Algunos medicamentos existentes, como los estabilizadores del ánimo (por ejemplo, Prozac), ya permiten aumentar la producción de BDNF, pero requieren un tratamiento prolongado y aumentan la sensibilidad a las emociones, lo cual puede ser contraproducente. Gregory Quirk también recomienda el desarrollo de medicamentos de acción focalizada, basándose en investigaciones realizadas en la Universidad Emory de Atlanta, afirmó. Asimismo, se ha demostrado que el ejercicio físico promueve la producción de esta molécula.

Precaución: el lema de los médicos.

Para François Ducrocq, psiquiatra del Hospital Universitario de Lille y especialista en trauma psicológico, el descubrimiento del equipo puertorriqueño es alentador debido a la rapidez de su acción en comparación con los tratamientos utilizados hasta ahora. "Se sabe que la rapidez del tratamiento de un paciente tras un trauma depende de su evolución psicológica en los meses posteriores. Cuanto más rápido sea el tratamiento, mejor. Pero en este caso, el recuerdo traumático se recupera en 48 horas".

Este médico, sin embargo, se muestra cauteloso ante la posibilidad de que algún día se desarrolle una "píldora milagrosa". "Es solo un modelo aplicado en animales. Además de las posibles dificultades para desarrollar un fármaco y el tiempo que llevaría, este descubrimiento también representa un problema ético, ya que, si logramos intervenir con tanta rapidez, a largo plazo podríamos vernos tentados a administrar este tratamiento de forma preventiva, por ejemplo, a soldados entre dos operaciones de campo".

La búsqueda de una "molécula del olvido" que impida que el trauma se almacene en la memoria ha interesado a los neurobiólogos desde la década de 1990. Varias de estas, incluyendo el propranolol, un betabloqueante, ya han arrojado resultados interesantes. Sin embargo, François Ducrocq señala que el propranolol tiene la desventaja de actuar sobre el hipocampo, una estructura cerebral muy frágil. En cualquier caso, según él, el tratamiento farmacológico nunca debe sustituir al tratamiento psicológico, en forma de una entrevista inmediatamente después del suceso. "Ningún medicamento puede sustituir jamás la mirada clínica de un médico".