El aborto es, sin duda, un problema de salud pública.
Mientras la ministra Eleonora Menicucci es interrogada por grupos evangélicos, la ONU critica a Brasil por la muerte de 200 mujeres al año.
El gobierno de Dilma Rousseff se vio acorralado ayer por expertos de la ONU, quienes acusaron al Ejecutivo de inacción ante la muerte de 200 mujeres cada año a causa de abortos inseguros. Instan al país a superar sus diferencias políticas y de opinión para salvar a estas víctimas.
La organización presentó su análisis sobre la situación de las mujeres en Brasil y no escatimó críticas al gobierno. "¿Qué van a hacer ante este enorme problema político que tienen?", preguntó la experta suiza Patricia Schulz. Según los especialistas, la penalización del aborto está vinculada a la elevada tasa de mortalidad anual.
Durante la 51.ª sesión del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer en Ginebra, la ministra de la Secretaría de Políticas para la Mujer, Eleonora Menicucci, dedicó apenas dos minutos al tema durante sus cinco horas de debate. El día anterior a la reunión, declaró que no transigiría en sus convicciones personales sobre el aborto. Sin embargo, aseguró a la ONU que presentaría las «directrices» del gobierno.
El ministro admitió que el aborto se encuentra entre las cinco principales causas de muerte de mujeres en el país, mientras que un representante del Ministerio de Salud indicó que existen 60 servicios acreditados en funcionamiento para realizar abortos legalmente y que esta red se ampliará.
La respuesta no convenció a los expertos, quienes señalan que la división en la sociedad brasileña sobre cómo abordar el problema no puede ser motivo para permitir que sigan ocurriendo las muertes. E insistieron en que el Estado debe tomar medidas. «Las mujeres abortarán. Esa es la realidad», afirmó Magaly Arocha, una de las expertas. «El comité de la ONU no puede defender el aborto. Pero queremos que el Estado garantice que las mujeres puedan proteger sus vidas».
Ante la insistencia, la ministra simplemente declaró que el asunto no era responsabilidad del gobierno. «Este es un tema que no concierne al Poder Ejecutivo, sino al Congreso. Hay un proyecto de ley en trámite y somos conscientes de la responsabilidad de prevenir la mortalidad materna y femenina», afirmó Eleonora. El intento de trasladar la responsabilidad al Congreso no fue bien recibido. «Lo que queremos saber es la postura del Estado brasileño, que es la entidad que está siendo evaluada», exigió Magaly.
Otra crítica planteada por la ONU se refería al Estatuto del Niño por Nacer, que actualmente se debate en la Cámara de Diputados. «Una mujer no puede ser simplemente el recipiente donde crece el feto. No se puede dar prioridad absoluta al bebé, descuidando la salud de la mujer», afirmó Patricia. «Si el Congreso lo aprueba, lamentablemente daremos un enorme paso atrás en materia de derechos reproductivos», coincidió Magaly. Una vez más, Eleonora optó por una respuesta vaga: «El proyecto del Estatuto no salió de la secretaría. Proviene del Parlamento».
