Agencia de publicidad condenada por "racismo recreativo" contra empleado negro.
La jueza Renata Bonfiglio, del 27º Juzgado de Trabajo de São Paulo, condenó a una agencia de publicidad a pagar R$ 20 mil en daños morales por practicar "racismo recreativo" contra una empleada.
Rafa Santos, conjur - El hecho de que el agresor y el acusado no percibieran una ofensa en un comentario no significa que no existiera. La triste realidad es que existen innumerables prácticas racistas normalizadas en nuestra vida cotidiana, materializadas en microagresiones, derivadas de comportamientos que, por estar tan arraigados, a veces son inconscientes.
Con base en ese entendimiento, la jueza Renata Bonfiglio, del 27º Juzgado de Trabajo de São Paulo, condenó a una agencia de publicidad a pagar R$ 20 mil en daños morales por practicar "racismo recreativo" contra una empleada.
Según los registros judiciales, el delito racial ocurrió durante una reunión de equipo. El supervisor del empleado inició la reunión con la siguiente frase: "Tengo muchas ganas de verlos a todos y pronto programaré una reunión para verles las caras. Quiero ver si fulano se cortó el pelo y si R* (nombre del empleado) sigue siendo negro".
El empleado exigió medidas al dueño de la empresa, pero la queja no resultó en ninguna acción por parte del empleador. Posteriormente, el empleado fue despedido con el argumento de "reducción de costos".
Al analizar el asunto, el juez señaló que es necesario estar alerta para no caer en este patrón de conducta arraigado y naturalizado en la sociedad, y que es responsabilidad del empleador vigilar esto.
Cabe señalar que la forma en que el demandado se posiciona en su defensa, minimizando la incomodidad y la vergüenza del demandante, ya demuestra una microagresión, como sigue: «La frase en sí no conlleva ninguna ofensa, más aún cuando la pronuncia alguien que también es negro y cuyo objetivo era aliviar la tensión de todos porque estaban teniendo una reunión en línea debido a la situación de la pandemia, una reunión que normalmente era presencial. Además, la frase en sí misma, es decir, tal comentario, equivaldría a preguntar si 'Bruce Lee todavía era japonés', un hecho notorio que todos conocen. No hay ningún carácter discriminatorio, ofensivo y, especialmente, vejatorio», escribió el magistrado como ejemplo de un patrón de comportamiento que necesita ser revisado y combatido.
Finalmente, el juez ordenó a la empresa pagar los honorarios legales del demandante.
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