Las mujeres que venden acarajé (un tipo de comida callejera brasileña) realizarán una protesta en su día.
En el Día Nacional de los Vendedores de Acarajé, las mujeres que venden estas delicias que atraen a turistas de todo el mundo protestarán contra la prohibición de su trabajo en las playas de Salvador; se abrazarán en silencio frente al Ayuntamiento, en la Plaza Municipal. "Ya hemos exigido mucho, con reuniones y protestas, y nada ha cambiado. Quizás el silencio resuelva la situación", afirma Rita Ventura, presidenta de la Asociación de Vendedores de Acarajé y Mingau.
Bahia 247 En el Día Nacional de los Vendedores de Acarajé, las mujeres que venden estas delicias que atraen a turistas de todo el mundo protestarán contra la prohibición de su trabajo en las playas de Salvador. Se abrazarán en silencio frente al Ayuntamiento, en la Plaza Municipal.
"Ya hemos exigido mucho, con reuniones y protestas, y nada ha cambiado. Quizás el silencio resuelva la situación", afirma Rita Ventura, presidenta de la Asociación de Baianas de Acarajé y Mingaus (ABAM), en una entrevista con el periódico Tribuna da Bahia.
La bahiana afirma que la categoría no tiene nada de qué celebrar. Según ella, la prohibición impuesta por los tribunales, a petición del Ministerio Público Estatal (MPE), generará desempleo para unos 430 profesionales que han trabajado en las playas durante más de 60 años, ya que solo 120 podrán trabajar en la acera.
La prohibición del pescado frito en la playa, considerado Patrimonio Cultural Inmaterial por ley, fue impuesta hace un mes por el juez Carlos D'Ávila, presidente del 13.º Juzgado Federal. El argumento es que el aceite de palma, utilizado en la elaboración del producto, en contacto con la arena, puede contaminar el medio ambiente.