Belo Horizonte tendrá más de 20 mil profesionales participando en el Mundial.
No sólo los 23 jugadores convocados por el técnico de la selección brasileña, Luiz Felipe Scolari, trabajarán durante el Mundial; en Belo Horizonte estarán trabajando en la capital minera 20 mil profesionales, entre ellos 11 mil guardias de seguridad, 8 mil policías, 1.500 voluntarios y 100 inspectores de las Fanfarrias; actuarán en órganos públicos, como la alcaldía, la Policía Militar (PM) y BHTrans, y en el sector privado, como la hotelería.
Minas 247 No solo los 23 jugadores convocados por el seleccionador brasileño, Luiz Felipe Scolari, trabajarán durante el Mundial. En Belo Horizonte, 20.000 profesionales trabajarán en la capital de Minas Gerais, incluyendo 11.000 guardias de seguridad, 8.000 policías, 1.500 voluntarios y 100 inspectores de las Fanfarrias. Trabajarán en organismos públicos, como el ayuntamiento, la Policía Militar (PM) y BHTrans, y en el sector privado, como la industria hotelera.
Denise Fontes, supervisora operativa de BHTrans, explica que las decisiones sobre qué calles cerrar, cambios en los horarios del transporte público o aumento del tiempo de los semáforos, medidas que requieren una acción rápida en caso de protesta o accidente, serán implementadas por la propia agencia.
"Nuestro trabajo es garantizar que la movilidad urbana no se vea afectada. Recibo informes por radio, sigo los simuladores en pantallas de computadora en tiempo real y veo imágenes de cámaras en la calle", declaró Denise al periódico Estado de Minas. En caso de protesta, el principal objetivo de la agencia es garantizar la circulación de los autobuses. "Al cambiar la ruta, no podemos desviar demasiado los autobuses para que los pasajeros no bajen en lugares desconocidos", explica.
A su vez, el coronel Antônio de Carvalho decidirá qué lugares recibirán mayor presencia policial, qué protestas serán monitoreadas por helicópteros y qué carreteras serán bloqueadas, una medida destacada que tomó el año pasado durante la Copa Confederaciones. "La multiplicidad de demandas, el llamado a la transparencia política y la falta de liderazgo en los movimientos nos obligaron a abrir diversas vías de negociación para permitir que las manifestaciones se desarrollaran sin confrontación", afirmó.
Carvalho relata haber enfrentado situaciones críticas. "Incluso me vi rodeado de manifestantes agresivos. Ciudadanos pacíficos tuvieron que sacarme de esa situación varias veces al ver que alguien intentaba atacarnos", dice. "Este año, las manifestaciones deberían ser más pequeñas. La gente se ha dado cuenta de que el cambio en el país llegará a través de otras formas de acción, como las elecciones", añadió.
Respecto a los cien inspectores que trabajarán en Belo Horizonte durante el Mundial, Raquel Guimarães afirma que su función será coordinar esfuerzos para garantizar que los vendedores ambulantes no obstruyan vías importantes de la ciudad. "Nuestra labor va más allá de simplemente hacer cumplir las normas. Al prevenir actividades ilegales, contribuimos a la fluidez del tráfico, la limpieza urbana y la comodidad de las personas que viven y circulan por una zona determinada", explica.
